martes, 21 de julio de 2009

Alcanforero

Cinnamomum camphora J.Presl. / Alcanforero 
Sinónimos: Camphora camphora (L.) H. Karst.; Camphora officinarum Nees; Cinnamomum camphoroides Hayata; C. officinalis Nees ex Steud.; C. officinarum Bauh.; Laurus camphora L.; Persea camphora (L.) Spreng.
Nombre genérico "Cinnamomum proviene del griego Kinnamon Kinnamomon que significa madera dulce"Aparentemente el nombre del género se deriva de la palabra griega kinamomon, que significa "especia, condimento", según parece esta palabra la tomaron de los fenicios, que comerciaban con la canela (Cinnamomum zeylanicum Blume), desde tiempos muy remotos." (González, J.: “Explicación Etimológica de las Plantas de la Selva”, Flora Digital de la Selva, Organización para Estudios Tropicales).
El nombre de la especie del latín "camphora", del griego "kamphora: alcanfor".
Familia: Lauraceae.
El nombre de esta familia deriva del latín LAURUS que significa “victoria, suceso o triunfo”, ya que en la civilización Greco-Romana - el premio más codiciado por los atletas victoriosos - era recibir una corona realizada con las ramas de una planta denominada louro o laurus.
"Lauraceae: El nombre de la familia tiene su origen en en el género Laurus L., que significa en la lengua celta "verde"; y en latín (laus) "alabanza, elogio", porque con la coronas elaboradas con las ramas del árbol, elogiaban los romanos las generosas acciones." (González, J.: “Explicación Etimológica de las Plantas de la Selva”, Flora Digital de la Selva, Organización para Estudios Tropicales).
Origen: Asia oriental (Malasia, China, Taiwán, Japón y Vietnam).
Hermoso ejemplar de Alcanforero en Plaza 25 de Mayo de Resistencia (Chaco, Argentina)

Nombres comunes: Alcanfor, Alcanfor del Japón, Árbol de alcanfor, Árbol de Borneo, Cánfora, Cinamomo, Laurel alcanforero (español). Alcanforeira, Arvore da camphora, Cânfora, Canforeiro (portugués). Camforer (catalán). Camphor, Camphor tree / Camphortree, Camphor wood, Chinese sassafras, Formosa camphor, Gum camphor, Japanese camphor, True camphor (inglés). Albero della canfora, Canfora/o, Cinnamomo (italiano). Arbre à camphre, Camphrier (francés). Kampferbaum (alemán). Kamferboom (holandés). Kamferträd (sueco). Kamferipuu (finlandés). Камфорное дерево (ruso). Cynamonowiec kamforowy (polaco). Kâfur ağacı (turco). Kanferboom (africano).

Es un árbol de gran porte, perenne, de larga vida, Copa globosa, follaje denso y persistente, proporciona buena sombra. 
Es de hojas alternas, coriáceas, triplinervadas, con las nervaduras poco marcadas, ápice acuminado y márgenes enteros, verde brillante, en algunos casos presentan manchas rojizas muy decorativas.
Flores pequeñas que pasan casi desapercibidas, blanco amarillentas, en panículas axilares; frutos en drupas, verdes cuando jóvenes, negro violáceas a la madures, semillas oleosas. 
Madera compacta muy apreciada en la construcción.
De este árbol se extrae el alcanfor, una sustancia blanquecina, cristalina y aromática, con un olor penetrante muy característico. 
El alcanfor fue empleado desde tiempos remotos como insecticida, antiséptico y aromatizante, actualmente se obtiene químicamente en laboratorios. 
El aceite de alcanfor no sólo es empleado en medicina sino también en la industria química (para la fabricación de celuloide, goma, lacas), la industria de armamentos y perfumería .
Árbol poco cultivado en Argentina.
La Guía de Consultas de Botánica de la Universidad Nacional del Nordeste refiere: “Cinnamomum canphora L. J. Presl (alcanforero): las hojas molidas y mezcladas con aguardiente, se usan en masajes en caso de calambres, dolores musculares, reumáticos, de caderas y riñones. También se lo emplea como tonificador del sistema nervioso, antiséptico, antitóxico y parasiticida, galactófugo, anafrodisíaco, contra la congestión pulmonar, bronquitis, enfisema, asma; se administra en forma de aspiraciones en casos de resfríos intensos, rinitis y fiebre del heno. El alcanfor es el más importante de los aceites esenciales, consiste en masas o gránulos sólidos, blancos y translúcidos de olor penetrante y sabor acre. Se obtiene por destilación de la madera de árboles de 50 años o más. La madera se reduce a astillas o se muele hasta convertirla en polvo y las hojas también son molidas. Se destila este material al vapor durante 3 horas y el alcanfor bruto cristaliza en las paredes del alambique. Se recoge y se purifica." (Guía de Consultas Botánica II. Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura; Universidad Nacional del Nordeste-UNNE, Corrientes, Argentina).
Usos y propiedades
Aromoterapia e higiene personal, el alcanfor forma parte de variados productos como aromatizante (sahumerios, jabones, polvos para el cuerpo, productos capilares, cremas antiinflamatorias, pastas dentales, etc.)
Industriales, fabricación de plásticos y celuloide, barnices y lacas.
Insecticidas y preventivos contra polillas y otros insectos. Maderablescarpintería y muebles en general. Las propiedades insecticidas de su madera y su resistencia a la humedad determinaron que en las regiones de origen fuera una de las preferidas para la construcción de armarios y baúles para guardarropa. 
Medicinales, a los productos que contienen alcanfor le atribuyen numerosas propiedades (antisépticasantimicrobianas,  desinfectantes, antiinflamatorias, antiespasmódicas, desodorantes, estimulantes de la circulación, sudoríficas, etc.) pero aconsejan no extralimitarse en su empleo, ya que se absorbe por la piel y pueden ocasionar reacciones adversas, irritaciones, etc.
En los años de la epidemia de polio que se desató en Argentina a mediados de la década del 50 – cuando la vacuna Salk aún no había llegado - era frecuente que a los escolares se les colgara del cuello una bolsita con alcanfor, ya que se consideraba que así evitarían el contagio de la enfermedad. Se mencionan también sus propiedades antisépticas y desinfectantes y su uso en la preparación de jabones y desodorantes ecológicos. El aceite esencial de alcanfor es un solvente considerado valioso en la industria de los barnices en la producción de tinta para estampados. (La Canfora: Cinanmomum canphora; página de la asesoría Ambiental de la provincia de Génova).
Ornamentales y sombra.
RitualesLa Asesoría Ambiental de Génova (Italia) refiere que el alcanfor es considerado árbol sacro en todo el Extremo Oriente, donde viene siendo utilizado desde hace siglos como incienso en ceremonias sacras y ritos adivinatorios, gracias a su poder de aplacar los instintos y estimular posteriormente la meditación, permitiendo alcanzar un estado de éxtasis místico. 

Vínculos
Alcanforero, Enciclopedia Las Plantas
Árboles Ornamentales:
Alcanforero, Cinnamomum camphora
Leyenda:
Abe-no-Seimei e a canforeira, por Claudio Seto en Jornal Nippo Brasil

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miércoles, 4 de febrero de 2009

Algarrobo

Algarrobo blanco (Prosopis alba) / Agarrobo negro (Prosopis nigra)
Nombres comunes: Árbol; Tacku y Yura tacku (quechua); Ibopé morotí (guaraní), Jwaáyuk (wichi), Mapic (toba).
'Algarrobo' en Colonia Mixta, Departamento General Dónovan (Chaco, Argentina).
A través de las palabras de Orlando Sánchez, descendiente de la etnia toba, podemos explicarnos más claramente la importancia que asume el árbol en la cultura aborigen: "Si bien no han quedado restos físicos del pasado: ciudades, templos, pirámides; los montes, en especial los algarrobales, son su monumento viviente que conservan las memorias, a pesar de la destrucción ecológica ocasionada por el hombre y el tiempo. El algarrobo sigue conservando y transmitiendo la historia real de la civilización de los pueblos originarios de América; sus historias, arte, cultura, tradiciones, religión, las que a pesar de ser aplastadas, todavía siguen admirando e impresionando al mundo actual." (Orlando Sánchez: Cultura Toba - Archivo Histórico del Chaco).  
La Ley Provincial N.5583/2005 Declara de Interés Social, Económico, Ambiental y Estratégico al Algarrobo (Prosopis Spp), para la provincia del Chaco. (Normativas Ambientales de la Provincia del Chaco, Centro de Documentación e Información - CEDEI - Ministerio de Producción, Gobierno de la Provincia del Chaco, Argentina). 
El algarrobo era conocido popularmente en Europa como "Pan de San Juan" y es a través de Ulrico Schmidl (1510-1579), viajero alemán integrante en 1535 de la expedición de Pedro de Mendoza (1487-1537), que tenemos las primeras referencias a través de su obra 'Viaje al Río de la Plata', donde describe las costumbres de los aborígenes y menciona a la algarroba - Pan de San Juan - como uno de sus principales alimentos: "estos no tienen otra cosa para comer que pescado, carne y algarroba - pan de San Juan de la cual los indios hacen vino". (Schmidl, Ulrico: Viaje al Río de la Plata - Emecé Editores - Buenos Aires 1942).
Martín Dobrizhoffer (1717-1791), un misionero jesuita que se unió a la Compañía de Jesús en 1736 y residió largo tiempo entre los aborígenes del territorio chaqueño, relata: "Este árbol recibe muchos nombres: su fruto es llamado por los españoles algarroba; siliqua graeca por los latinos, kagátiov por los griegos, por Galeno keediwvía, pan de San Juan por los agricultores alemanes, y capricorno por el pueblo. Pero la algarroba americana difiere por el tamaño, la forma y el color de la que se encuentra por doquier en Alemania y que los españoles llaman algarroba de Berbería, ya que de ahí fue trasladada por los moros a España y Portugal y hoy nacen abundantísimos en sus selvas a tal punto que – yo mismo lo he visto – a diario se ofrece en aquellos lugares como forraje a bueyes y mulas. 
La vaina de la algarroba española es más grande, y los granitos que contiene son también más grandes, de color obscuro, aunque su pulpa sea dulce y blanquecina. Las vainas de la algarroba paraguaya son largas como una palma y algunas del ancho de un dedo pulgar de hombre; están cubiertas por una película amarilla, y llenas de semillas más pequeñas, más blandas y más apetitosas.  
De los muchos géneros de algarroba que nacen en Paracuaria, recuerdo dos: una llamada blanca y otra negra. A ésta los abipones llaman 'róak', a aquélla 'óik'. La blanca se come seca, cuando cae del árbol, ya sea molida en el mortero, ya en infusión. Corresponde a las mujeres el trabajo de recolectarla en las selvas, llevarla a caballo hasta la casa, molerla en el mortero y verterla en una especie de vasija de piel de buey mezclada con agua fría; allí, sin otro añadido, después de unas doce horas toma un color semejante al mosto y entra en ebullición, resultando finalmente de acre que era, una bebida completamente dulce y saludable. Su uso desmedido produce la inestabilidad en la cabeza y los pies, como también de la lengua. Los abipones no necesitan ni del vino de Falerno ni del Tocaino para embriagarse, ya que les basta con esta bebida de algarroba, durándole su efecto varias horas y aun a veces días continuados. Pero del mismo modo que se embriagan, provocándose muchas veces caídas y lastimaduras, si la usaran con moderación sería para estos bárbaros un instrumento de salud y fortalecimiento. Más de una vez vimos a un abipón sospechoso de caquexia o de alguna otra enfermedad crónica; entonces solíamos decirle: "Vive mientras macere la siliquia graeca"; el infeliz, invariablemente reanimado por ella, convalecía con toda seguridad. Tan saludable era, que a los que yacían postrados con sus fuerzas marchitas, revivían escanciando abundantemente de esta dulce bebida, para maravilla nuestra.
Los caballos, mulares y vacunos no son jamás gordos y más fuertes que cuando se les mantiene con el pan de San Juan. Por donde quiera, todos los bosques están llenos de esta fruta, especialmente en el Chaco y Santiago, aunque en las regiones inmensurables de Paracuaria no se ve ni una ramita de este árbol. A lo menos en las regiones de los Guaraníes que pueblan treinta y dos localidades y por lo tanto ocupan una región vastísima, no se ve ni uno solo. Pero tampoco encontrábamos bien transplantar para allá tales árboles, por más ligero que crezca, para que los indios no comenzaran a beber y se emborracharan. Por este mismo propósito teníamos entre los Guaraníes una prohibición de preparar aguardiente de las cañas de azúcar que crecían abundantes en muchas localidades, si bien esto no regía para los duraznos, naranjas, membrillos y otras frutas semejantes.
La semilla de algarroba crece segura y rápidamente sobre cualquier gleba haciéndose árbol aunque sólo por un acaso haya sido desparramado ahí. Sobre el campo donde antes a orillas del río rojo (Río Bermejo) ha estado la ciudad de Concepción, destruida ya hace mucho por los Abipones, se ve hoy en día uno de los bosques más espesos. Las semillas echadas diariamente en las calles y provenientes de la algarroba tomada por los habitantes, a decir así, de día y de noche, les dieron origen. Por la misma causa en todas las llanuras donde los Abipones han permanecido durante un tiempo, nacen los bosques. Hay aquí aún otras cosas memorables acerca de este árbol. EL algarrobo blanco suministra no sólo alimento y bebida sino también medicina y la madera más excelente para la construcción de carros, casas y naves. Ella es de color azul violeta, laborable y muy firme en el agua. Con ella se construía la mayoría de las quillas de barcos que navegaban por el Paraguay y el Paraná. Los baos y tirantes hechos de la misma, se metían luego cual costillas en el espinazo. En los bosques de Santiago y en la costa boscosa de Corrientes hacia el Poniente se ven dondequiera los algarrobos más largos y más gruesos. No menos abundantes son también allá los árboles de una especie diferente que a pesar de su largo y grosor no sirven para ser laborados por el crecimiento torcido de sus troncos. Las hojas de ésta, llamada Oaikík, por los Abipones, son pequeñas como sus flores, de un color amarillo pálido, de las cuales brota el Pan de San Juan en vainas como las habas. Estas maduran en Noviembre y duran hasta Marzo en los bosques si no se juntan paulatinamente y se guardan en las casas por previsión.
Los abipones comienzan a contar su año desde el florecimiento de los algarrobos. Por esto la voz Yñiera denota simultáneamente la flor de su fruta y el año. En vez de preguntar: "¿qué edad tienes?", dicen: "¿cuantas veces en tu vida ha florecido el pan de San Juan?" (Hegem leyera yñierachi?) Ante esto los otros, en vez de responder, ya que en su idioma no tienen una palabra que expresa más de tres, muestran sus dedos de manos y pies. En otro lugar hablaré más de la aritmética de los Abipones. La otra especie del algarroba, llamada por los Europeos el negro pero por los Abipones Roáka semeja por completo a la primera excepto que aquella es más pequeña y más dulce. Su cascara parda tiene manchas rojas. Si se comen muchas crudas, deleitan por cierto al paladar por su dulzor pero raspan la lengua y la dificultan para hablar. Lo se por propia experiencia. Cuando una vez en un viaje largo me faltaron los alimentos, recogí al cabalgar tales frutas de los árboles más cercanos y los comí ávidamente para contentar mi estómago. De seguro aplaqué el hambre pero de pronto perdí el habla. El permanecer callado por unas horas constituía la enfermedad, y a la vez su remedio, mientras más compañeros se reían ampliamente de mí. De seguro esta clase de pan de San Juan se emplea con mayor frecuencia para la comida que para la bebida. Sus cáscaras se machacan dentro de un mortero de madera hasta formar una harina, luego se limpian a través de un colador y se echan en una vasija redonda de madera donde se amasa con las manos la papilla. Como ésta es muy resinosa, se torna de por sí en un pan y endurece cual piedra pues la espesa resina de la harina es la cola que la mantiene compacta. Tales panes llamados patay, se hacen especialmente en la colonia de Santiago y se envían también a otras ciudades donde sirven no sólo para la comida sino también para medicamentos y principalmente a los Europeos que padecen mal de piedra o mal de orina. Lo cierto es que ambas algarrobas; tanto la blanca como la negra, comida o bebida, prestan irrefutablemente los servicios más oportunos a los tísicos o a los atacados por retención de orina porque esta fruta posee una gran fuerza diurética. A lo menos los nativos que desde su juventud comen diariamente pan de San Juan, no conocen ni de nombre tales molestias. Algunos sostienen, mediante procesos químicos, que de ambas especies se podría sacar una esencia muy saludable a los atacados de piedra y a los tísicos. No debemos olvidar la tercera especie de la algarroba. Algunos la estiman completamente igual a la acacia, una planta egipcia de la cual mana la goma arábiga. Su madera es dura y roja obscura. Sus hojas se parecen a las especies de este árbol ya mencionadas pero sus flores son conglobadas, pequeñas, de un color amarillo de azafrán y exhalan un olor aromático. La corteza de la vaina es gruesa y negra. Las semillas encerradas en chauchas asemejan a las lentejas pero son más duras. Las vainas contienen junto con su pulpa algo resinoso; son de un sabor acre y áspero y no son ni comibles ni potables. Los habitantes de Córdoba y Santiago tiñen en negro su lana ovina o algodón mediante esta fruta, con un agregado de alumbre o vítriolo. De este mismo árbol mana una resina que tiene el idéntico aspecto de la goma arábiga. A éstas agrego aún una especie de arbolito como cuarta especie de la algarroba. Sus vainas tienen aspecto purpurino o casi pardo. No tienen sabor alguno ni dulce ni amargo. Los habitantes preparan de ella una bebida que es esencialmente febrífuga y por esto, según el testimonio del P. Tomas Falconer, médico, restituye la salud a muchos que en Europa sanarían solo con la cura de saliva." (Dobrizhoffer, Martino: “Historia de Abiponibus, equestri bellicosaque Paraquariae natione”, 1784. Traducción de Edmundo Wernicke: “Historia de los Abipones”, Universidad Nacional del Nordeste, Facultad de Humanidades, Depto. de Historia, Resistencia, Chaco,1967).
En su "Diario de la Expedición al Chaco por el Río Bermejo" (llevada a cabo en 1790), el Coronel Juan Adrián Fernández Cornejo Rendón (1738-1797) hace varias referencias a la gran cantidad de algarrobales que iba cruzando en su recorrido y menciona un paraje conocido como El Algarrobal: "Este día salimos al sudeste, y por el espacio de siete y media leguas que navegamos, va el río dando vueltas al sud, sudeste y este, aunque su mayor curso es al sudeste y sud: sus riberas son de cañaverales, sauzales y mucha maciega. A distancia de legua y media del sitio donde salimos, se ven barrancas de mediana altura a la banda occidental, que corre como un cuarto de legua, y encima montes altos de variedad de árboles: se conoce ser terrenos altos que no se ven. Los mandé reconocer, y preguntado al práctico, dijo: que aquel terreno se llamaba El Algarrobal; que era de grandes campañas para afuera; que no la bañaba el río; que había muchos algarrobales, y con este motivo paraban los indios en él." (Fernández Cornejo, Adrián: Expedición al Chaco por el Río Bermejo - Día 11- Buenos Aires - Imprenta del Estado).

Al describir la flora del Gran Chaco, Luis Jorge Fontana (1846-1920) hace referencia al Ibopé guazú blanco y negro, algarrobo de los argentinos (Prosopis siliquastrum): "Este árbol tan grato a la vista, y que se eleva hasta ocho metros en su mayor crecimiento, con un diámetro de 75 a 80 centímetros, suministra madera apropiada a la construcción naval, fábrica de ruedas de carretas, puertas y algunos muebles sumamente groseros, pero actualmente se hace poco caso de ella, por darse preferencia a otras maderas.
El fruto suministra abundantemente una sustancia azucarada muy nutritiva, que el caballo apetece,
vigorizándose con este alimento, y el hombre de algunas provincias argentinas prepara de él una bebida fermentada llamada chicha, y también una especie de dulce con el nombre de patay, muy usado en Santiago del Estero, y al que muchos atribuyen la notable fecundidad de las mujeres.
En una copia del Albalario (del P. Segismundo) que encontramos en poder de un curandero paraguayo, leímos que las hojas de esta leguminosa, machacadas con sebo de carnero y aplicadas en forma de emplasto, curan las hernias recientes, y que la bebida fermentada del fruto tiene la virtud de atenuar la hidropesía, corregir la sangre y disolver cálculos vesicales.
El ibopé de los guaraníes o algarrobo blanco y negro, se encuentra abundantemente en el Chaco, Corrientes, Misiones y otros puntos del territorio argentino; se produce con mucha facilidad y su madera compacta y de un bello color caoba oscuro, podría emplearse ventajosamente en la construcción de muebles finos.
A este sigue el ibopé miní que nunca adquiere las dimensiones del primero, no pasando en alto de seis metros por cincuenta centímetros de diámetro en el tronco; su madera es menos resistente y el fruto también polispermo es más chico y más grueso qie en el ibopé guazú, y su propiedad astringente le hace tambien apto para teñir de color negro, y tal vez para sustituir a la nuez de agalla." (Fontana, Luis Jorge: "El Gran Chaco", Ed. Solar, Hachette, Buenos Aires, 1977). 
Añejo 'algarrobo' en Presidencia Roque Sáenz Peña, inmediaciones del Cementerio Juan XXIII (Chaco, Argentina)
Por su parte, en el "Informe de la Comisión Exploradora del Chaco", Arthur Von Seelstrang (1838-1896) refiere: "El algarrobo negro es un árbol que los guaraníes conocen por ygopé guazú; es muy abundante en los terrenos secos, y crece hasta tener nueve y diez metros de elevación. Sus gajos o ramas tienen generalmente la forma curva y sus menudas hojas adornan una elegante palma, presentando su fruta en vainas. La madera tiene propiedades curtientes, y se hace uso de ella principalmente para puertas de casas y ligazones en la construcción.
El algarrobo blanco o ygopé pará, es de la misma familia y se encuentra en los mismos montes que el anterior. La madera es más blanca y más liviana. De la fruta, que ofrece en vainas amarillas, dulces y muy alimenticias, se hacen la chicha y el patay, en las provincias del interior.

El algarrobo amarillo o algarrobillo, de la misma familia que los anteriores, es más difícil de encontrar. Su madera es muy propia para muebles y posee todas las propiedades de los otros algarrobos con excepción de las curtientes." (Seelstrang Arturo: Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Primera Edición: Tipografía y litografía del "Courier de la Plata", Buenos Aires 1878; 2a Edic. EUDEBA 1977, pg. 45).
MONUMENTOS Y LUGARES HISTORICOS NACIONALES: Decreto 2.232/1946
Decláranse árboles históricos la magnolia de Avellaneda, el Pacará de Segurola, el algarrobo de Pueyrredón, el nogal de Saldán, el sauce del Plumerillo y el Olivo de Arauco.
"Artículo 1º.- Decláranse árboles históricos según lo dispuesto por el artículo 4º de la Ley Nº 12.665, ........EL ALGARROBO, situado en el monumento histórico de las Barrancas de San Isidro y lleva desde 1815 una placa que consigna el dato de que a su pie mantuvieron larga entrevista los generales San Martín y Pueyrredón;...."

Vínculos
El Algarrobo, Centro Cultural y Artesanal Leopoldo Marechal, Resistencia, Chaco.
Mitos y leyendas ancestrales: La Leyenda del Algarrobo (recopilada por Leonor Lorda Perellón), reproducida en Temakel, página de Esteban Ierardo.

viernes, 30 de enero de 2009

Ñangapirí

Eugenia uniflora L. / Ñangapirí
Sinónimos: Eugenia micheli Lam.; Stenocalyx micheli (Lam.) O. Berg.; Stenocalyx nhampiri Barb. Rodr.
Familia: Myrtaceae.
"Myrtaceae: El nombre de la familia tiene su origen en en el género Myrtus L., que significa en griego 'perfume', aludiendo a su follaje aromático."
"Eugenia: El nombre del género honra la memoria del Príncipe Eugenio de Savoy (1663-1736). Eugenio nació en Francia, fue coleccionista de libros, promotor de la botánica y uno de los más distinguidos generales Austríacos. Fam. Myrtaceae." (González, J.: “Explicación Etimológica de las Plantas de la Selva”, Flora Digital de la Selva, Organización para Estudios Tropicales).
Eugenia deriva de eu genos, una expresión de origen griego que significa "bien nacido" / "de buen origen" / "noble".
'Ñangapirí' en 'Puerto Tirol' (Chaco, Argentina).

Nombres comunes: Arrayán, Capulí, Cereza/o de Cayena, Cereza/o de Surinam, Cerezo del Brasil, Grosella, Grosella de Cayena, Guinda, Guinday, Ñangapiré, Ñangapirí / Ñangapiry / Ñanga-piré / Ñanga-pirí, Pedanga, Pitanga, Pitanga del Surinam (español).Taicoc, Ramegaa (qom)*.
Pitanga da praia, Pitanga do norte, Pitanga mulata, Pitanga rosea, Pitanga roxa, Pitanga vermelha, Pitangueira, Pitangueira branca, Pitangueira do mato (portugués-Brasil). Brazil cherry, Florida cherry, Surinam cherry (inglés). Cerise à côtes, Cerise côtelée, Cerise créole, Cerisier carré, Cerisier de Cayenne (francés). Ciliegio di Cayenna (italiano). Cayen nekirsche, Surinam kirschmyrte, Surinam kirsche (alemán). 
*Nombres qom registrados por: Martínez, Gustavo Javier: Fitonimia de los Tobas Bermejeños (Chaco Central, Argentina), Centro del Hombre Antiguo Chaqueño (Chaco), Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
Especie originaria de Argentina septentrional, Bolivia, Brasil oriental y meridional, Paraguay y Uruguay.
Hábito: Arbusto o árbol (Perenne). 
Status: Nativa
Distribución Provincias de Argentina: Catamarca, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta, Santa Fe, Tucumán.
Países Limítrofes: Brasil, Paraguay, Uruguay. (Base de Datos de Flora Argentina)
 Interesantes consideraciones sobre la etimología del vocablo capulí/n: El primer lingüista de las Américas: "La obra de Rubén Cobos nos informa del origen etimológico del vocabulario contemporáneo del suroeste de los Estados Unidos. En varios casos, encontramos rasgos de la lexicografía sahagunense, informándonos del origen náhuatl de los vocablos del español nuevo mexicano. Cobos nos dice que capulín es una palabra del español mexicano que proviene de la glosa náhuatl capuli. Su origen náhuatl se preserva en el nombre botánico de la planta, prunus capuli. Sahagún (1500-1590) nos informa que el nombre de la planta varía, y que es su fruto al que se solía llamar capuli, mientras que el arbusto se llamaba capulicuáhuitl o capulxihuitl por los aztecas. Emmart nos informa que capulxihuitl es palabra compuesta por los morfemas (capuli) cereza y (xihutl) planta. Vemos detalles de esta diversidad en el vocabulario náhuatl en la obra de Sahagún, cuando nos dice que: ...Hay unos árboles en esta tierra que se llaman capuli o capulicuáhuitl. Y los españoles llaman cerezos, porque son algo semejantes a los cerezos de España, en la hoja y en el fruto. La fruta se llama capuli, quiere decir "cerezas desta tierra". Las hojas y los grumos deste árbol son medicinales para los ojos, echando en zumo dellos en los ojos.." (Fray Bernardino de Sahagún: El primer lingüista de las Américas, por John P. Campiglio. Universidad de Mississippi).
Árbol de porte pequeño o arbustivo, los frutos son bayas globosas dulces y aromáticas, que al madurar adquieren una brillante tonalidad naranja rojiza. Se distinguen por su forma levemente comprimida y los 8 surcos o costillas bien marcados.
"Consultor Chaqueño", libro de texto utilizado en los establecimientos educativos del Chaco: "Ñangapirí TAICOC: Árbol pequeño, cuya altura no sobrepasa los 7 metros. Crece a orillas de los bosques. Su tronco es característicamente liso y con zonas rojizas. El follaje, de color verde oscuro, está constituido por hojas simples, con pecíolo corto, provistas de abundantes glándulas aromáticas. Las flores son muy numerosas y solitarias, poseen pétalos blancos, caedizos y su aparición coincide con la caída de las hojas, por lo que en este momento el árbol es sumamente ornamental. A las flores suceden los frutos, bayas globosas, ligeramente comprimidas, con surcos longitudinales que a medida que maduran viran del color rojo púrpura al negruzco. Son agradables para aves y también para el hombre, quien las consume crudas o preparadas en licores. Encierran una única semilla dura, de aproximadamente 8 mm de diámetro. Propiedades medicinales: Se le atribuyen distintas propiedades a las infusiones preparadas con sus hojas."
En el Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Arturo Seelstrang refiere: "El nangapirú es el arrayán del interior y abunda en todos los montes. La fruta es dulce, azucarada y colorada; puede compararse a una guinda, con la diferencia de que es más chica. La madera es blanca, muy sólida y de poros finos." (Seelstrang Arturo: Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Primera Edición: Tipografía y litografía del "Courier de la Plata", Buenos Aires 1878; 2a Edic. EUDEBA 1977). 

Refiere Lillo: "Eugenia uniflora L. N. v.: Ñangapiry, Arrayán.
Hab.: Misiones, Corrientes, Santa Fe, Chaco, Formosa, Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca. Circunferencia. 0,25.
Especie muy común en casi todos los bosques; árbol bajo, torcido, delgado y ramoso, conocido por su fruta comestible y sabrosa y por el olor agradable de sus hojas que dan una infusión que reemplaza muy bien al té; la corteza es caduca, se renueva todos los años. Con el segundo nombre s conocido en el norte de la República." (Lillo, Miguel: Contribución al Conocimiento de los Árboles de la Argentina según colecciones y observaciones de Santiago Venturi, 1910 y 1924, Biblioteca Digital del "Real Jardín Botánico, SSIC)

Filatelia Argentina: Botánica, Plantas Medicinales, emisión del 25 de noviembre del año 2000
Ñangapirí (Eugenia uniflora L.)
Plantas Medicinales (Portal del Correo Argentino): En los pueblos antiguos -y aún hoy en algunas culturas- el reino vegetal concentraba valores simbólicos y sagrados y se acudía a él para sanar el cuerpo y el alma, lograr el amor de una persona esquiva o salvaguardar el equilibrio de la vida. En Occidente, de un modo más restringido, se consideran "plantas medicinales" aquellas especies vegetales a las que el saber popular les ha atribuido propiedades curativas, prescribiendo su modo de uso, disposición y consumo. Este saber, arraigado en cada cultura según sus rasgos específicos, se transmite de generación en generación y constituye la base de la "etnobotánica", disciplina que estudia los usos medicinales de las plantas prestando especial atención al marco antropológico que los regula, a la vez que procura determinar principios farmacológicos activos en las especies observadas.
Conocida por sus nombres vulgares "ñangapirí, pitanga, arrayán, arrayán mato, ginja, cereza de Surinam". Es un arbolito de 3 a 5 metros de altura, con hojas ovado-lanceoladas y flores blancas. Su fruto es una baya roja con 8 costillas. Con las hojas, se prepara una infusión que posee propiedades diuréticas, digestivas y antidiarreicas; machacadas, sirven como repelente; un cocimiento de hojas y corteza, en gárgaras, cura anginas y afecciones de la garganta. Sus frutos contienen caroteno y su tallo, aceites esenciales.


Ñangapirí (chamamé), de Antonio Tarragó Ros

Anduve mirando el pueblo buscándome
Y fluyes como mi sangre de chamamé
Enciende tu pie desnudo sobre mi piel
Un río de primaveras ternura y miel
A orillas de tu sonrisa yo soy feliz
No quiero partir de nuevo, ñangapirí

Ñangapirí silvestre luz del arenal
Tibio rubor del verde gris de la niñez
Mi resplandor mi atardecer mi taragüí
Y el cielo aquí de tu mirar, ñangapirí.

La luna se ardió en el río ñangapirí
Y vuela en lo más profundo de tu vivir
Allí donde es todo aroma va mi canción
A darle a tu entraña un beso, ñangapirí
A orillas de tu sonrisa hallé un país
De pájaros florecidos, ñangapirí

Anduve mirando el pueblo, ñangapirí...

Ñangapiry, poema de Carlos Villagra Marsal*
Naranjado primo hermano        
de la exultante guayaba        
y apremiante baya brava        
que agrupa el sabor montano;        
diminuto miliciano    
de la arisca especiería,        
en la verde algarabía        
manda tu yelmo de escamas        
y desde su alcor proclamas        
tu gustosa nombradía.

(noviembre 1993)
* Carlos Villagra Marsal destacado poeta, narrador, ensayista e intelectual paraguayo.
(Villagra Marsal, Carlos (1932-2016): "El júbilo difícil" (Poesía 1986-1995), Edición digital: Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2001).

miércoles, 28 de enero de 2009

Yaca / Árbol del pan

Artocarpus heterophylla Lam./ Yaca / Árbol del pan
Nombre genérico "Artocarpus" derivado del griego artos (pan) y karpos (fruto), en referencia a las propiedades nutritivas que se le atribuyen; el epíteto heterophyllus, de heteros (variado) y phyllon (hoja), de hojas variadas.
Yaca en Resistencia, Chaco (Mitre 700 / 800)
Familia: Moraceae.
"Moraceae: El nombre de la familia tiene su origen en en el género Morus L., que a su vez tiene su origen en una palabra de la lengua celta, que significa "negro", aludiendo al color de los frutos maduros de M. nigra L." (González, J.: “Explicación Etimológica de las Plantas de la Selva”, Flora Digital de la Selva, Organización para Estudios Tropicales).

Nombres comunes: Jaca; Jaka; Jaqueira; Árbol de Jack; Jackfruit; Panapen; Langka; Nangka.
El nombre inglés Jackfruit deriva del portugués jaka que a su vez deriva del malayo chakka
En el sur de la India hay dos variedades: Koozha chakka (pulpa blanda) y Varika chakka (pulpa firme). (Jackfruits, Wikipedia).
Según referencias de la Agencia cubana de noticias su nombre en tongano: mei; en samoano y hawaiano: ulu; en tahitiano: uru; en maorí: kuru y en algunas partes de Centroamérica: mazapán.
Origen: India y Malasia
Es un árbol de porte mediano con tronco castaño grisáceo, liso en ejemplares jóvenes y rugoso en los adultos; tiene follaje verde oscuro de hojas ovaladas, más lustrosas en su cara superior y con nervaduras más claras.
Flores masculinas en espigas y femeninas agrupadas en inflorescencias globosas que surgen del tronco y ramas gruesas, para luego transformarse en frutos que, en sus zonas de origen, pueden llegan a superar los 20 kilogramos de peso.

Estos frutos son verdes en un comienzo y se tornan amarillentos al madurar, tienen su superficie cubiertas de pequeños conos. 
En nuestra zona fructifica hacia fines de primavera.
"El árbol del pan"  
*del "Libro de los pecados, los vicios y las virtudes", de Ana María Shua).
"En una choza, cerca del bosque, vivía un anciano con su hijo, su criado y su perro. Vivían humildemente y nadie se interesaba en ellos, pero eran amados por Brahma, el omnipotente, el compasivo.
Un día comenzó a caer una lluvia torrencial. Era la temporada lluviosa y parecía que iba a llover eternamente. Los habitantes de la choza no se atrevían a salir y todo lo que tenían para comer eran cuatro grandes hogazas de pan, con lo que esperaban subsistir hasta que terminase la lluvia.
Una de esas noches de tormenta, cuando los tres hombres estaban sentados a la mesa y el perro dormía a los pies del su amo, golpearon la puerta. Era un mendigo que rogaba un pedazo de pan. El viejo abrió el arca donde guardaba el pan y sin un instante de duda le dijo a su criado:
- Dale a ese hombre mi pan: es más desgraciado que yo, porque ni siquiera tiene techo que lo proteja. El dios Brahma velará por nosotros.
Con pocas ganas, el criado le entregó el pan al mendigo, que se alejó entre bendiciones.
Pasaron siete días de lluvia sin que amainara la tormenta y otra vez apareció el mendigo, miserable y hambriento.
- Dale tu pan - dijo el anciano a su criado - Él es viejo, tu eres joven. Ayuda al desgraciado y Brahma te premiará.
Con más alegría de la que tenía cuando entregó el pan de su amo, el criado dio su pan al mendigo.
Pero la lluvia no cesaba y cuando, transcurridos siete días, el vagabundo volvió a golpear la puerta de la choza, sus habitantes se encontraban en gran desolación y desamparo. Sin embargo, el anciano tuvo fuerzas para tomar una triste resolución:
- Dale a este hombre el pan de mi hijo - le ordenó - y demos gracias a Brahma que permite que un niño tan pequeño aprenda como ayudar al prójimo.
Pasaron otros siete días de angustia y nuevamente se presentó el mendigo, hambriento y desesperado.
- No nos queda más que el pan del perro - dijo el noble señor - Bendito sea Brahma, que nos permite aliviar con algo el hambre de nuestro hermano. Es justo que se sacrifique ahora el animal, aunque no pueda gozar de su buena obra.
Y cuando el servidor estaba entregando la hogaza de pan al mendigo, sucedió el milagro.
Los sucios ropajes cayeron y una luz resplandeciente lo envolvió. Y en lugar de un viejo cansado y miserable, apareció el dios Brahma, en su eterna fuerza y juventud.
El dios entregó al criado una semilla del tamaño de una almendra y le dijo:
- Que tu señor la siembre. Crecerá un árbol y sus frutos darán alimento. Quienes socorren al necesitado están bajo la protección de Brahma.
Cuando el criado relató lo que había sucedido, el anciano y su hijo corrieron a a la puerta, pero ya nada vieron. Sin embargo, la semilla estaba ahí. Y las grandes lluvias habían terminado.
El anciano sembró la semilla en lo alto de una colina, agradeciendo y adorando a Brahma.
Una lluvia cálida y bienhechora humedeció la tierra cuando fue necesario. Un tallo duro creció subiendo recto hasta formar un fuerte tronco. Y entre las ramas del árbol aparecieron cuatro panes blandos y sabrosos.
Así, como un don de Brahma, nació en la India el primer árbol del pan." (Shua, Ana María: "Libro de los pecados, los vicios y las virtudes", Ed. Alfaguara, 2002) 



Vínculos
Artocarpus heterophylla Lam.: Libro de Víctor Manuel Patiño: "Plantas cultivadas y animales domésticos en América Equinoccial". Tomo 4 Plantas introducidas, Cap. VII. 102. Publicación digital en la página web de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República
Aprovechamiento en la gastronomía de la yaca, difusión y otros usos, por Jorge Santoyo, México en monograías.com
Pan verde caído de un árbol, por Margarita Carmona, en Agencia cubana de noticias
Árbol del pan, por Joan Siza para Ecoaldea