martes 1 de diciembre de 2009

Morera

Morera
Morera blanca (Morus alba) / Morera negra (Morus nigra)
Morus, del latín morum , derivado a su vez del griego moron (fruto del moral, de color morado); alba y nigra aluden a sus frutos, blanquecinos en el primer caso (mora blanca) y púrpura oscuro en el segundo (mora negra).
Familia: Moráceas
Origen: zonas templadas de Asia. Su cultivo se ha extendido a todo el mundo.

Flores y frutos de la morera
El género tiene plantas monoicas o dioicas con inflorescencias masculinas y femeninas en amentos.
Árbol caduco de pequeño a mediano porte, en general más ancho que alto. Copa amplia, redondeada y muy ramificada, tronco de fuste más bien corto, nudoso y rugoso, corteza castaña, áspera y agrietada en los ejemplares más viejos.
Hojas alternas, simples, grandes, con forma acorazonada, textura áspera, con dos nervaduras secundarias destacadas, tienen ápice agudo y bordes dentados.
Flores en amentos de color crema, femeninas y masculinas en los mismos pies o en pies separados (monoicas o dioicas).
Frutos comestibles, siendo las moras blancas más insípidas y más pequeñas que las negras o púrpura oscuro.
Entre las propiedades se mencionan: tintóreas, alimenticias, forrajeras, medicinables, madereras, ornamentales, como árbol de sombra, pero en este caso recomiendan el empleo de variedades estériles que no producen frutos, evitando de esta manera las manchas en las aceras.
El cultivo de la variedad Morus alba estaba muy extendido en el pasado, ya que sus hojas son el alimento del gusano de seda (Bombyx mori), de cuyos capullos se obtenían los hilos para fabricar la seda. La producción de seda en China se remonta al tercer milenio aC, pero recién en siglo I aC los romanos descubren la existencia de la seda en China. El secreto de la sericultura comienza a extenderse hacia occidente hacia el siglo VI de la era cristiana.

En nuestro país la Ley 25.747 de “Promoción y Producción del Gusano de Seda” tiene por finalidad promover la actividad sericícola en el país. Las actividades comprendidas en dicho régimen son las siguientes:
  • La plantación de Morera (Morus sp.)
  • La cría de gusanos de seda (Bobys mori)
  • El devanado y/o cardado, hilado, teñido, tejido y confección de ptrendas.
  • La investigación, desarrollo, capacitación y transferencia.
Martin Dobrizhoffer, un misionero jesuita que residió largo tiempo entre los aborígenes del territorio chaqueño, relata: “Tatayi, una Morera. Sobre el tatayy, uno de los árboles más altos y grandes, crecen moras que no se distinguen en nada de las nuestras, ni en sabor, ni en forma, pero que son amarillentas y más grandes. Los Guaraníes las llaman Tatayyba. La madera de este árbol es muy dura, elástica y de color amarillo (azafrán). Los Indios tornean de ella muy bellas flautas, pífanos, cajas y otras cosas como los Europeos del boj. Las astillas cocidas en alumbre se usan con el mejor resultado para teñir de color amarillo la lana y el algodón.” (Dobrizhoffer, Martino: “Historia de Abiponibus, equestri bellicosaque Paraquariae natione”, 1784. Traducción de Edmundo Wernicke: “Historia de los Abipones”, Universidad Nacional del Nordeste, Facultad de Humanidades, Departamento de Historia, Resistencia, Chaco 1967)
Por su parte, en el Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Arturo Seelstrang refiere: "Mora. Este es árbol de grandes dimensiones. Su madera es amarillenta, pesada y fina, pero al trabajarse pierde su color, para tomar el de la caoba. Es muy apropiada para muebles, y se hace de ella un uso frecuente; particularmente se emplea en masas y demás piezas de las carretas. Sus hojas son quebradizas, parecidas en la forma y en el tamaño a las del manzano; la flor es menuda y casi imperceptible, y la fruta también pequeña es de un gusto dulce, agradable y de color amarillento." (Seelstrang Arturo: Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Primera Edición: Tipografía y litografía del "Courier de la Plata", Buenos Aires 1878; 2a Edic. EUDEBA 1977).

El árbol de moras nos remonta a una historia de inspiración oriental que es mencionada por primera vez por Higinio, pero es Ovidio quien relata su leyenda en el libro 4 Metamorfosis, la tragedia de “Píramo y Tisbe”, dos amantes legendarios de la mitología griega y romana.
"Píramo y Tisbe, de los jóvenes el más bello el uno, la otra, de las que el Oriente tuvo, preferida entre las muchachas, contiguas tuvieron sus casas, donde se dice que con cerámicos muros ciñó Semíramis su alta ciudad. El conocimiento y los primeros pasos la vecindad los hizo, con el tiempo creció el amor; y sus teas también, según derecho, se hubieran unido pero lo vetaron sus padres; lo que no pudieron vetar: por igual ardían, cautivas sus mentes, ambos. Cómplice alguno no hay; por gesto y señales hablan, y mientras más se tapa, tapado más bulle el fuego.
Hendida estaba por una tenue rendija, que ella había producido en otro tiempo, cuando se hacía, la pared común de una y otra casa. Tal defecto, por nadie a través de siglos largos notado
–¿qué no siente el amor?–, los primeros lo visteis los amantes y de la voz lo hicisteis camino, y seguras por él en murmullo mínimo vuestras ternuras atravesar solían.
Muchas veces, cuando estaban apostados de aquí Tisbe, Píramo de allí, y por turnos fuera buscado el anhélito de la boca:
“Envidiosa”, decían, “pared, ¿por qué a los amantes te opones?
¿Cuánto era que permitieses que con todo el cuerpo nos uniéramos, o esto si demasiado es, siquier que, para que besos nos diéramos, te abrieras?
Y no somos ingratos: que a ti nosotros debemos confesamos, el que dado fue el tránsito a nuestras palabras hasta los oídos amigos.
Tales cosas desde su opuesta sede en vano diciendo, al anochecer dijeron “adiós” y a la parte suya dieron unos besos cada uno que no arribarían en contra.
La siguiente Aurora había retirado los nocturnos fuegos, y el sol las pruinosas hierbas con sus rayos había secado. Junto al acostumbrado lugar se unieron. Entonces con un murmullo pequeño,
de muchas cosas antes quejándose, establecen que en la noche silente burlar a los guardas y de sus puertas fuera salir intenten, y que cuando de la casa hayan salido, de la ciudad también los techos abandonen, y para que no hayan de vagar recorriendo un ancho campo, que se reúnan junto al crematorio de Nino y se escondan bajo la sombra del árbol: un árbol allí, fecundísimo de níveas frutas, un arduo moral, había, colindante a una helada fontana.
Los acuerdos aprueban; y la luz, que tarde les pareció marcharse, se precipita a las aguas, y de las aguas mismas sale la noche. Astuta, por las tinieblas, girando el gozne, Tisbe sale y burla a los suyos y, cubierto su rostro, llega al túmulo, y bajo el árbol dicho se sienta.
Audaz la hacía el amor. He aquí que llega una leona, de la reciente matanza de unas reses manchadas sus espumantes comisuras, que iba a deshacerse de su sed en la onda del vecino hontanar; a ella, de lejos, a los rayos de la luna, la babilonia Tisbe la ve, y con tímido pie huye a una oscura caverna y mientras huye, de su espalda resbalados, sus velos abandona.
Cuando la leona salvaje su sed con mucha onda contuvo, mientras vuelve a las espesuras, encontrados por azar sin ella misma, con su boca cruenta desgarró los tenues atuendos.
Él, que más tarde había salido, huellas vio en el alto polvo ciertas de fiera y en todo su rostro palideció Píramo; pero cuando la prenda también, de sangre teñida, encontró: “Una misma noche a los dos”, dice, “amantes perderá, de quienes ella fue la más digna de una larga vida; mi vida dañina es. Yo, triste de ti, te he perdido, que a lugares llenos de miedo hice que de noche vinieras
y no el primero aquí llegué. ¡Destrozad mi cuerpo y mis malditas entrañas devorad con fiero mordisco, oh, cuantos leones habitáis bajo esta peña!
Pero de un cobarde es pedir la muerte.” Los velos de Tisbe recoge, y del pactado árbol a la sombra consigo los lleva, y cuando dio lágrimas, dio besos a la conocida prenda:
“Recibe ahora” dice “ también de nuestra sangre el sorbo”, y, del que estaba ceñido, se hundió en los costados su hierro, y sin demora, muriendo, de su hirviente herida lo sacó, y quedó tendido de espalda al suelo: su crúor fulgura alto, no de otro modo que cuando un caño de plomo defectuoso
se hiende, y por el tenue, estridente taladro, largas aguas lanza y con sus golpes los aires rompe.
Las crías del árbol, por la aspersión de la sangría, en negra faz se tornan, y humedecida de sangre su raíz, de un purpúreo color tiñe las colgantes moras.
He aquí que, su miedo aún no dejado, por no burlar a su amante, ella vuelve, y al joven con sus ojos y ánimo busca, y por narrarle qué grandes peligros ha evitado está ansiosa; y aunque el lugar reconoce, y en el visto árbol su forma, igualmente la hace dudar del fruto el color: fija se queda en si él es. Mientras duda, unos trémulos miembros ve palpitar en el cruento suelo y atrás su pie lleva, y una cara que el boj más pálida portando se estremece, de la superficie en el modo, que tiembla cuando lo más alto de ella una exigua aura toca. Pero después de que, demorada, los amores reconoció suyos, sacude con sonoro golpe, indignos, sus brazos y desgarrándose el cabello y abrazando el cuerpo amado sus heridas colmó de lágrimas, y con su llanto el crúor mezcló, y en su helado rostro besos prendiendo:
“Píramo”, clamó, “¿qué azar a ti de mí te ha arrancado?
Píramo, responde. La Tisbe tuya a ti, queridísimo, te nombra; escucha, y tu rostro yacente levanta.”
Al nombre de Tisbe sus ojos, ya por la muerte pesados, Píramo irguió, y vista ella los volvió a velar. La cual, después de que la prenda suya reconoció y vacío de su espada vio el marfil: “Tu propia a ti mano”, dice, “y el amor, te ha perdido, desdichado. Hay también en mí, fuerte para solo
esto, una mano, hay también amor: dará él para las heridas fuerzas. Seguiré al extinguido, y de la muerte tuya tristísima se me dirá causa y compañera, y quien de mí con la muerte sola serme arrancado, ay, podías, habrás podido ni con la muerte serme arrancado.
Esto, aun así, con las palabras de ambos sed rogados, oh, muy tristes padres mío y de él, que a los que un seguro amor, a los que la hora postrera unió, de depositarles en un túmulo mismo no os enojéis; mas tú, árbol que con tus ramas el lamentable cuerpo ahora cubres de uno solo –pronto has de cubrir de dos–, las señales mantén de la sangría, y endrinas, y para los lutos aptas, siempre ten tus crías, testimonios del gemelo crúor”, dijo, y ajustada la punta bajo lo hondo de su pecho se postró sobre el hierro que todavía de la sangría estaba tibio.
Sus votos, aun así, conmovieron a los dioses, conmovieron a los padres, pues el color en el fruto es, cuando ya ha madurado, negro, y lo que a sus piras resta descansa en una sola urna.”

Vinculos:
Llagostera, Estéban: La Seda China y la ruta de la seda, Universidad de Autónoma de Madrid, en Boletín de la Asosiación Española de Orientalistas, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

lunes 30 de noviembre de 2009

Sarandí

Sarandí
Familia: Euforbiáceas
Origen: nativo, propio del sur de Brasil, Paraguay, nordeste de Argentina y Uruguay.
Sarandí blanco (Phillantus sellowianus)
Sarandí colorado (Cephalanthus glabratus)
Sarandí negro (Sebastiania schottiana)
Phillantus del griego, phyllos (hoja) y anthos (flor), flor como hoja.
Sellowianus en memoria de Friedrich Sellow (1789-1831) botánico y naturalista alemán que colectó plantas en Brasil y Uruguay.

Sobre el nombre Sarandí, palabra de origen guaraní, refiere el portal Letras Uruguay: "SARANDI - Nombre de un río primitivamente llamado Ñandubay. Quizá de sarambí, esparcido, desorden, confusión, e î, agua: río de las aguas desparramadas, río difuso. Nombre de un arbusto euforbiáceo, propio de las costas de los ríos (Cephalantus sarandi). O de särärá, resbaladero, deslizadero: de särá, cuerda suelta, desatada. O de sarandí, sarangi, "lugar donde están los palos por donde se desliza, y la parte del río donde hay arbolillos que con la corriente se doblegan" (Montoya). O de sará, nombre de un arbusto que crece en la orilla del agua y es fácilmente movido por la corriente, e î, agua: río o arroyo de los sará. (Särá viene quizá de soró, arrancar, romper). O de sä, y rä, planta para cuerdas, O de särá, y ndî; sitio donde abunda este arbusto. O de särá y jhendî, arbusto inflamable." (tomado del portal Letras-Uruguay: Guranismos en la Banda oriental, por el Dr. Anselmo Jover Peralta, Almanaque del Banco de Seguros del Estado, año 1965)
De porte o arbustivo, hidrófilo, caduco, glabro, con ramas provistas de zarcillos o espinas, las superiores delgadas y flexibles.Hojas linear lanceoladas, verde claro. Florece en primavera y fructifica en verano. Flores pequeñas, blancas, en hacecillos axilares.
Crece a orillas de los ríos y arroyos, particularmente en el Delta del río Paraná.
En la medicina popular es conocido por sus propiedades antidiabéticas (hojas y los tallos), se mencionan también otros usos como purgante, diurético y antiséptico.

Entre los árboles históricos de nuestro país figura el sarandí de Candelaria (Misiones), lugar de descanso del Gral. Manuel Belgrano antes de cruzar el río Paraná rumbo al Paraguay con su expedición Libertadora.
Este ejemplar fue declarado monumento Histórico Nacional.
El portal La Herencia Misionera, publicado en el Territorio Digital de Misiones refiere: "En su campaña al Paraguay, Belgrano instaló su cuartel general en Candelaria. Al pie de un hermoso sarandí plantó su tienda de campaña para preservarse de los rigores del clima. Allí acampó durante 15 días. Ese árbol, que aún se conserva es hoy reliquia histórica y orgullo de los habitantes de la antigua capital de Misiones. La Horqueta del Sarandí, donde se libró la batalla homónima está situada en la cabecera del arroyo Sarandí, a unos cien kilómetros al norte de Montevideo."

Vínculos
Compuestos Fenólicos y Triterpénicos aislados de Phyllanthus sellowianus, por Oksaiia HNATYSZYN, Graciela E. FERRARO y Jorge D. COUSSIO, IQUIMEFA (Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco) UBA-CONICET. Cátedra de Farmacognosia, Departamento de Farmacología, Facultad de Farmacia y Bioquímica, Universidad de Buenos Aires, Argentina
Sarandí Blanco, Herbotecnia.com.ar

viernes 27 de noviembre de 2009

Espina corona

Espina corona (Gledisia amorphoides)
Género denominado por Linneo y dedicado al destacado botánico alemán del siglo XVIII, Johann Gottlieb Gleditsch (1714 - 1786), director del Jardín Botánico de Berlín, quien propuso un sistema de clasificación de las plantas basado en la disposición de los estambres.
En nuestro país existen dos especies: Gleditsia amorphoides (nativa): Espina corona y Gleditsia triacanthos (introducida): Acacia negra
El epíteto específico amorphoides se refiere al parecido de sus hojas con las de la amorpha.
Familia: fabáceas
Origen: nativo, crece espontáneamente en el Norte de Argentina (Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Norte de Santa Fe, Salta y Jujuy) y en regiones adyacentes de paises limítrofes (Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay).
Otros nombres: Coronillo blanco; Algarroba; Espinillo; Caranchi.
Espina corona en Parque Ávalos, Resistencia, Chaco

Arbol caduco, tronco rugoso de corteza castaño rojiza, espinas rojizas simples y ramificadas. Ramas de hojas compuestas, polimorfas, pinnadas y bipinnadas, folíolos ovados, alternos o subopuestos Inflorescencias axilares, flores pequeñas blanco verdosas; el fruto es una legumbre oscura. Es una especie heliófita e higrófita. Tiene propiedades maderables, alimenticias, industriales (de sus semillas se extrae una goma que se industrializa).
El Catálogo Web de Especies Forestales de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción, refiere: “Tiene aplicaciones potenciales en ebanistería y la carpintería debido a su veteadollamativo. El secado al aire debe ser lento para evitar deformaciones. Los frutos producen goma (garrofina) que tiene amplias aplicaciones como fijador de varios productos. Se utiliza en la industria de dulces, farmacia, cosmética y en la preparación de pastas celulósicas. Los frutos tienen cierto valor forrajero, lo que le brindan la posibilidad potencial de ser usados en sistemas silvo-pastoriles.”


En el Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Arturo Seelstrang refiere: "Espina de corona: La madera de este árbol es colorada. Su tronco está erizado de grandes espinas salientes, que parten de la corteza en racimos y alcanzan a tener 15 centímetros de longitud. Esta circunstancia origina su nombre, pretendiendo el vulgo que la corona colocada en la cabeza de Jesucristo fue tejida con con las espinas de este árbol. la madera es de buena calidad." (Seelstrang Arturo: Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Primera Edición: Tipografía y litografía del "Courier de la Plata", Buenos Aires 1878; 2a Edic. EUDEBA 1977).

Vínculos

LOS GÉNEROS DE CAESALPINIOIDEAE (LEGUMINOSAE) PRESENTES EN SUDAMÉRICA, por Ulibarri, Emilio A., en Instituto de Botánica Darwinion

Garabato

Garabato
Garabato hembra (Acacia praecox)

Garabato macho (Acacia furcatispina)
Familia: Leguminosas
Origen: Paraguay, Bolivia, Brasil y Argentina. En nuestro país se encuentra en Jujuy, Salta, Tucumán, Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, Córdoba.
Otros nombres: Espinillo, Espinillo macho, Aromo (Santa Fe), Arca, Añapindá, Ñapindá, Ñapindá negro, Garabato negro.
Acacia (del griego akakia), nombre utilizado por Dioscórides, derivado de akantha, planta espinosa
Furcatispina (del latin): espina bifurcada o dividida. Praecox (del latín): precoz.
El Ing. Agr. Fernando Pedretti refiere que “los wichí asentados en Formosa le dan al Garabato hembra o uña de gato - Acacia praecox (Mimosoidea) (espinitas simples), el nombre de Hetenékw y al Garabato macho o Teatín (espinitas bífidas) - Acacia furcatispina o Acacia caven (Mimosoidea), el nombre de Tchuté lús (dos dientes). El primero florece la 1ª quincena de Agosto (fin del invierno), hasta principios de sept. Árbol muy visitado por las abejas. Miel de muy buena calidad. El segundo florece los últimos días de octubre y primera quincena de noviembre. Árbol muy visitado por las abejas.”
(Listado de plantas melíferas del oeste formoseño según época de floración)

Arbolito espinoso de porte arbustivo, copa irregular, corteza castaña con grietas longitudinales, tallos flexibles y ramaje enmarañado, en general no supera los tres metros. Tiene gran resistencia a las sequías y heladas.
El follaje verde oscuro es de hojas compuestas, alternas, bipinnadas, folíolos muy pequeños y numerosos (pueden superar los 40 pares).

Inflorescencia en racimos, flores pequeñas en forma de pompones globosos blanco amarillentos, de delicado aroma. Florece en primavera. El fruto es una chaucha aplanada, seca, dehiscente (al madurar se abre para liberar las semillas), de color verde cuando jóven y que se torna castaño claro al madurar, encierra semillas elipsoidales, comprimidas lateralmente y de color castaño. (las chauchas de la fotografía todavía no han llegado a su madurez)
Entre sus propiedades se mencionan las maderables (cabos de herramientas, leña, postes), forrajeras, ornamentales, alimenticias y melíferas.

martes 24 de noviembre de 2009

Guayacán

Guayacán (Caesalpinia paraguariensis)
El nombre del género fue puesto en homenaje al naturalista italiano del siglo XVI Andrea Cesalpino (1519-1603), latinizado como Andreas Caesalpinus. Fue también médico y filósofo; a él se le atribuye el primer método de Botánica basado en las caracteristicas de las flores y los frutos y el número de granos.
Familia: Fabáceas
Origen: autoctóno. En Argentina lo encontramos en Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Luis, Formosa, Chaco, Corrientes y Santa Fe.
Otros nombres: Alagania (en lengua toba), Ibirá berá / Yvirá verá (Palo brillante en guaraní) , Guayacán hu, Guayacán negro.

Árbol de copa amplia y follaje delicado que permite el paso de la luz del sol proporcionando una media sombra.
Tronco de corteza verde grisácea, delgada y lisa, que se desprende dejando ver sus características manchas de diferentes tonalidades (verdes, ocres y herrumbre). Ramas glabras con lenticelas.
Hojas compuestas, alternas, bipinnadas, folíolos oblongos, opuestos o subopuestos, subsésiles, margen entero, destaca solo la nervadura central.
Inflorescencia en racimos axilares de flores amarillas, pentámeras (pétalos desiguales). Florece en primavera.
Frutos en forma de vaina leñosa, ovoide, color negro amarranado, superficie lisa y lustrosa.
Entre sus propiedades se mencionan las medicinales, forrajeras, ornamentales, melíferas, tintes y tanino de los frutos.
Sobre las propiedades medicinales del guayacán, en la revista de Ciencias Forestales Quebracho de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Santiago del Estero, se menciona: "Estudios etnobotánicos realizados en nuestra provincia determinaron que esta especie se usa en forma de decocción de los frutos molidos (adiconados, ocasionalmente, de hojas o corteza) para la tos y el resfrío. Con el mismo fin se emplea la decocción de las semillas molidas. La decocción de hojas y corteza se usa para tratar el reumatismo, en forma de baños. La infusión de sus frutos se usa para calmar dolores estomacales. Además se emplea para disipar coágulos de sangre producidos por golpes; abortivo, etc. Uso medicinal de corteza y frutos."
Parque Ávalos, Resistencia, Chaco

Características de la madera de Guayacán (Caesalpinia paraguariensis): Muy dura, muy pesada, contracciones medianas, impenetrable, veteado suave, brillo mediano, textura fina y homogénea, grano entrelazado, poco durable. Uso: Construcciones rurales, corrales, bretes, mangas, pisos de vivienda familiar, postes, carbón. La corteza se utiliza en medicina natural porque previene el colesterol. Su fruto se usa como alimento para el ganado vacuno. (Maderas nativas del monte chaqueño, por Ing. Ftal. Pedro Delvalle , INTA Benítez)

Algunas de las referencias a esta especie por parte de viajeros, cronistas e historiadores:
Martin Dobrizhoffer, un misionero jesuita que residió largo tiempo entre los aborígenes del territorio chaqueño, relata: “Guayacán: Sin duda se equivocan quienes consideran como iguales el palo santo y la madera Guayacán, si bien yo concuerdo con ellos en que si poseen iguales virtudes sanitarias, ambos árboles se distinguen manifiestamente no sólo en el nombre sino también en la forma. El Guayacán, en abipón Eneraranrat Laérana, crece más o menos a la altura de un nogal y se halla cargado de muchas ramas de las cuales brotan unas hojas duras, pequeñas y parecidas a las hojas del árbol algarrobo, en el cual crece el pan de San Juan [algarroba]. Sus flores son de un amarillo azafrán. De ellas se producen frutas con una semilla gruesa. La médula del árbol, cuanto más negra es, contiene tanta más resina. Su corteza es igualmente resinosa, dura, compuesta de varias pellejos o telas, de color gris-ceniza del lado de afuera, con manchas entreveradas de rojizo pálido del lado interno, de sabor amargo pero de olor agradable y, según se dice, posee mayor eficiencia medicinal que las mismas partículas leñosas. Los médicos Juan Fabri de Florencia, Fracastor, Hutten, Neerhace, ponderan hasta al cielo como el remedio más eficiente contra el mal venéreo al árbol Quayacán o como ellos [dicen en ese pasaje] Quayacum. Los célebres marqueses y médicos imperiales de cabecera, van Swieten y A. Stöck como también otros médicos más experimentados de Viena estiman aún hoy día en mucho la quina, Ruibarbo, Zarzaparrilla, Jalapa, Mechoacán, Sasjafrás, Palo Santo y Guayacán, aunque ellos han desestimado y desacreditado una gran cantidad de otros medicamentos muy estimados entre los antiguos. Esta consideración me indujo a detenerme algo más en la descripción de estas plantas.” (Dobrizhoffer, Martino: “Historia de Abiponibus, equestri bellicosaque Paraquariae natione”, 1784. Traducción de Edmundo Wernicke: “Historia de los Abipones”, Universidad Nacional del Nordeste, Facultad de Humanidades, Departamento de Historia, Resistencia, Chaco 1967)

Padre José Guevara de la Compañía de Jesús: "El guayacán, que llaman comúnmente palo santo, tan celebrado en la medicina por sus calidades curativas, y apreciado para las fábricas y manufacturas, abunda en muchas partes de las tres especies conocidas en el mundo. Pero en tierras de guaycurús, al poniente del Paraguay, entre el Pilcomayo y Yabebijy, y también en algunos lugares del Chaco, se cría otra cuarta especie, que merece particular mención. Es árbol grueso, alto, resinoso, aromático, y de madera fortísima. Las flores anaranjadas declinan en amarillas, y dentro encierran unas mariposas, que a su tiempo rompen la cárcel de flores, y salen de la cuna de su nacimiento a gozar aires más apacibles. Su duración es brevísima, y cuando presienten la vecindad de la muerte, se meten debajo de tierra, mueren soterradas, y de lo interior de su cuerpecillo nace la planta del guayacán, pequeña al principio, y después de grandeza desmedida. Esta generación es descrita sobre el dicho y autoridad de los indios, poco curiosos en indagar los arcanos de la naturaleza. Si es verdadera, se hace creíble que las mariposas saquen consigo la natural simiente, y que ésta necesite de algún fomento de vivientes sensitivos para que después soterrada, se pongan en movimiento los órganos de vida con la agitación, y empiece a crecer la planta con la atracción de los jugos." (Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, por el padre José Guevara de la Compañía de Jesús, Libro primero, II Parte, De los árboles, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)
Al describir la flora del Gran Chaco, Luis Jorge Fontana hace la siguiente referencia: "Entre las plantas que hemos indicado, suele encontrarse casi aislado, porque nunca forma grupos, el gigantesco guayacán, Caesalpinia melanocarpa, que ofrece una de las maderas más exquisitas de esta región; la de los gajos más delgados es colorada, con vetas más oscuras, muy finas y la del tallo, que generalmente se eleva a más de veinte pies, es negra como el azabache y durísima; cuando está pulida difícilmente podrá el ojo desnudo reconocer sus fibras." (Fontana, Luis Jorge: "El Gran Chaco", Ed. Solar, Hachette, Buenos Aires, 1977)
Por su parte, en el Informe de la Comisión Exploradora del Chaco (Octubre 1875 hasta Marzo 1876), refiere Arturo Seelstrang: "Existen dos clases de guayacán, que difieren entre si por el olor de su madera, siendo idénticos en todo lo demás. La corteza es muy fina, como de un milímetro de grueso; sus hojas menudas y redondas como de cinco milímetros de diámetro; la flor amarilla; la fruta negra en forma de vainas de cinco a siete centímetros de largo, y se obtiene de ella tinta. La madera es dura, pesada, oscura y veteada, y se aplica por lo general para objetos torneados. Cuando es verde se asemeja mucho al palo santo, y se confunde con él su color, pero no tiene el aroma que tanto a éste distingue y es además más dura y pesada." (Seelstrang Arturo: Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Primera Edición: Tipografía y litografía del "Courier de la Plata", Buenos Aires 1878; 2a Edic. EUDEBA 1977).

Jorge Oliva reproduce en su libro "Historias del Gran Chaco" el siguiente relato atribuido al grupo Mataco-Maká, subgrupo Nivaclé:
“El Guayacán: Las mujeres aborígenes cuando encuentran a un hombre que les gusta lo marcan rasguñándole el rostro, el pecho y los antebrazos, el hombre es elegido siempre por la mujer y no puede tomar la iniciativa. La sangre de los rasguños indica que ese hombre está comprometido con esa mujer.
Un día una muchacha que no había conocido hombre caminaba por una senda en busca de agua. De pronto se encontró con el árbol Nasuc, el Guayacán y se encendió su pecho.
Totalmente enamorada, se abrazó apasionadamente al árbol y sin poder contener su deseo, arañó la corteza hasta que brotó sangre. Todos los días, camino a buscar agua, realizaba la misma ceremonia de abrazar y rasguñar a Nasuc, mientras lo encerraba en sus brazos le decía: ¡Como me gustaría que fueras hombre para poder casarme contigo!
Eso continuó durante muchos días hasta que una mañana un hombre se apareció en la choza de la muchacha y sin pedir permiso, no respetando la costumbre, se acostó a su lado diciéndole: Vengo a casarme contigo.
La muchacha sorprendida le dijo que ella no quería casarse con nadie pero el hombre le aclaró que él era Nasuc y que su amor y su deseo lo habían transformado en un ser humano.
Nasuc le repitió las palabras, las que la muchacha decía cuando abrazaba al árbol llena de deseo. La joven quedó convencida y se casó con él.
La mujer vivía con su abuela y Nasuc vio que eran muy pobres y no tenían nada para comer.
Entonces el marido le pidió a la abuela semillas para sembrar pero la anciana trató a Nasuc de estúpido pues era invierno y como todos saben no se pueden plantar en esa época. El hombre quedó muy ofendido pero no dijo nada, le preguntó a su mujer: ¿Sabes donde hay una vieja aldea abandonada?
Al día siguiente el matrimonio viajó hasta donde había una aldea sin habitantes y buscando entre la basura Nasuc encontró toda clase de semillas.
Luego el hombre buscó un campo y decidió que allí podía sembrar.
Se sentaron a la sombra de un gran árbol y Nasuc llamó al tapir o gran bestia y le ordenó que arrancara todos los árboles del campo. Llamó luego al torbellino y este con sus remolinos sacó todos los pastos, la basura y los troncos. Luego que quedó limpio llamó a la paloma, a la araña, a todos los pájaros e insectos del monte y les ordenó que sembraran las semillas.
Los animales sembraron sandía, zapallo, melón, calabaza y otras plantas que dan frutos para comer.
Entones Nasuc ordenó a su esposa que se pusiera de espalda al campo y que lo espulgara, le dijo que no podía mirar atrás para que broten las semillas.
La mujer hizo lo que el hombre le indicó y no volvió su rostro aunque escuchaba a sus espaldas el ruido de las plantas de maíz al crecer.
Esa noche pudieron comer asando las espigas.
Al día siguiente llegó la abuela de la esposa y le pidió al hombre una sandia para comer. Arriba de ella colgaba una gran calabaza. Cuando la abuela tomó la sandía Nasuc con un gesto hizo que la calabaza cayera sobre la anciana y la transformó en sapo.” (“El Guayacán”, Grupo Mataco-Maká. Subgrupo Nivaclé, del libro “Historias del Gran Chaco: Recopilación de relatos aborígenes”, de Jorge Oliva. Biblioteca Miguel de Cervantes)

Vínculos
Sistema de Información de Biodiversidad - SIB, Administración de Parques Nacionales
Arte Toba (se menciona la utilización del guayacán)
Actividad antibacteriana de extractos de hojas de Caesalpinia paraguarensis, Par. Burk., "Guayacán", Vattuone, M. A.; Martínez, R. H. Corzo, A. G., Revista Quebracho 15, Facultad de Ciencias Forestales, Universidad de Santiago del Estero

viernes 20 de noviembre de 2009

Duranta

Duranta (Duranta erecta L). = (Duranta repens L.)
Tala Blanco (Duranta serratifolia)
El nombre del género está dedicado al médico, natuturalista y poeta italiano del Renacimiento Pastore Durante (1529-1590). Médico del papa Sixto V, profesor de medicina del colegio de la Sapienza en Roma, escribió varias composiciones poéticas, pero destacó principalmente por sus obras botánicas, que lograron gran difusión. Su Herbario Nuovo (Roma, 1585) con numerosas xilografías de diferentes especies botánicas fue traducido al latín y al alemán.
Familia: Verbenáceas.

Origen: América tropical.
Otros nombres: Tala blanco; en inglés se la llama Pigeon berry o “Bayas de paloma”; Adonis morado (Colombia); Cuenta de oro (El Salvador); Fruta de iguana / Celosa / Nomeolvides (Cuba); Fruta de paloma (República Dominicana); Melero (Venezuela); Pingo de ouro / Flor do céu / Violeteira / Fruta de jacú (Brasil)


De porte arbustivo, crecimiento rápido y coloración exuberante, es muy utilizado en paisajismo por sus propiedades ornamentales. Existen dos variedades, de flores blancas y lilas. En Misiones se encuentra la Duranta erecta grandiflora que se diferencia por tener flores de mayor tamaño.
En general ramifica a baja altura, tiene follaje denso, ramas péndulas, hojas simples de cortos pecíolos, opuestas, ovadas, con sus márgenes dentados solo en su mitad superior, de un intenso colo verde amarillento o dorado y glabras.

El color de las hojas depende fundamentalmente de los factores luz y temperatura.

Inflorescencias en panículas de flores liláceas de 5 pétalos, fragantes.
La floración es prolongada.
Frutos amarillos, drupáceos, en racimos, que cuelgan del extremo de las ramas, son tóxicos para el hombre pero muy apreciados por algunas aves.
“La violetina, celosa, celosa cimarrona, nomeolvides (Duranta repens, Lin.) es un arbusto de flores moradas, a veces blancas….” (Gómez de la Maza y Jiménez, Manuel & Roig y Mesa, Juan Tomás: Flora de Cuba, 1914, Biblioteca Digital del Real Jardín Botánico)


Vinculos

Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana: Duranta repens L. / Duranta erecta L.

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viernes 13 de noviembre de 2009

Palán Palán

Palán Palán (Nicotiana glauca)
Familia: solanáceas
Origen: América del Sur, pero naturalizado en gran parte del mundo. En Argentina tiene una amplia distribución, desde Salta y Jujuy hasta Buenos Aires, Mendoza, San Luis y La Pampa.
Otros nombres: Gandul; Palancho; Tabaco moro; Tabaco negro.
Nicotiana, dedicado a Jean Nicot (1530-1600), científico francés del siglo XVI, embajador de Francia en Portugal durante el reinado de Francisco II, quien introdujo el tabaco en Francia en 1561.
Glauca, por el color de sus hojas (verde azulado).
El nombre común “gandul" (tunante, holgazán), con el que se lo conoce en algunas partes, hace referencia a que por su toxicidad no puede utilizarse como alimento del ganado, ni para el fuego.

Arbolito de pequeño porte, arbustivo, hojas y tallos glabros, corteza lisa castaño grisácea, follaje glauco, hojas simples, alternas, de bordes enteros, largos peciolos, ramificación abierta. Abundante floración en panículas terminales de flores tubulares amarillas, pentámeras. Es frecuente encontrarlo en terrenos baldíos, en proximidad de escombros y paredes viejas (plantas ruderales).
El calificativo "ruderal" (del latín ruderis: escombro), se aplica a las plantas que prosperan en hábitats muy alterados por la acción humana. La construcción de infraestructura, las obras de caminos, la roturación de campos y zonas urbanas donde se acumulan escombros, son campo propicio para la colonización de la flora ruderal.
Tiene propiedades ornamentales por su abundante y extendida floración, tintóreas (color amarillo), como insecticida y medicinales (entre las que destacan principalmente sus propiedades descongestionantes en inflamaciones hemorroidales).
Es una planta de gran toxicidad para el consumo de humanos y animales.

Calle 18, Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco

Vínculos
Novedades en el mundo: Nueva especie mejorada genéticamente contra la contaminación de metales pesados, publicado el 26/10/2009 en ANTAMA – Fundación para la aplicación de Nuevas Tecnologías en la Agricultura, el medio Ambiente y la Alimentación, reproducido por ArgenBio - Consejo Argentino para la Información y Desarrollo de la Biotecnología.