Ñangapirí (Eugenia uniflora)
El género Eugenia, incluido en la familia de las Mirtáceas era anteriormente el género Plinia, que Plumier dedicó a Plinio, el gran naturalista de la antigüedad.
Eugenia deriva de eu genos, una expresión de origen griego que significa "bien nacido", de "buen origen", "noble".
Familia: Myrtaceae (Mirtáceas)
Otros nombres: Pitanga; Capulí; Arrayán; Cereza de Cayena; Cerezo de Surinam; Taicoc (toba).
Interesantes consideraciones sobre la etimología del nombre capulí son referidas en una publicación de John Macuglia sobre Fray Bernardino de Sahagún: El primer lingüista de las Américas: "La obra de Rubén Cobos nos informa del origen etimológico del vocabulario contemporáneo del suroeste de los Estados Unidos. En varios casos, encontramos rasgos de la lexicografía sahagunense, informándonos del origen náhuatl de los vocablos del español nuevo mexicano. Cobos nos dice que capulín es una palabra del español mexicano que proviene de la glosa náhuatl capuli. Su origen náhuatl se preserva en el nombre botánico de la planta, prunus capuli. Sahagún (1500-1590) nos informa que el nombre de la planta varía, y que es su fruto al que se solía llamar capuli, mientras que el arbusto se llamaba capulicuáhuitl o capulxihuitl por los aztecas. Emmart nos informa que capulxihuitl es una palabra compuesta por los morfemas (capuli) cereza y (xihutl) planta. Vemos detalles de esta diversidad en el vocabulario náhuatl en la obra de Sahagún, cuando nos dice que:
...Hay unos árboles en esta tierra que se llaman capuli o capulicuáhuitl. Y los españoles llaman a estos cerezos, porque son algo semejantes a los cerezos de España, en la hoja y en el fruto. La fruta se llama capuli, quiere decir "cerezas desta tierra". Las hojas y los grumos deste árbol son medicinales para los ojos, echando en zumo dellos en los ojos........" (Fray Bernardino de Sahagún: El primer lingüista de las Américas, por John P. Campiglio. Universidad de Mississippi )
Árbol de porte pequeño o arbustivo, los frutos son bayas globosas dulces y aromáticas, que al madurar adquieren una tonalidad rojiza púrpura. Se distinguen por su forma levemente comprimida y los surcos bien marcados.
En el Consultor chaqueño, libro de texto utilizado en los establecimientos educativos del Chaco leemos: "Ñangapirí TAICOC: Árbol pequeño, cuya altura no sobrepasa los 7 metros. Crece a orillas de los bosques. Su tronco es característicamente liso y con zonas rojizas. El follaje, de color verde oscuro, está constituido por hojas simples, con pecíolo corto, provistas de abundantes glándulas aromáticas. Las flores son muy numerosas y solitarias, poseen pétalos blancos, caedizos y su aparición coincide con la caída de las hojas, por lo que en este momento el árbol es sumamente ornamental. A las flores suceden los frutos, bayas globosas, ligeramente comprimidas, con surcos longitudinales que a medida que maduran viran del color rojo púrpura al negruzco. Son agradables para aves y también para el hombre, quien las consume crudas o preparadas en licores. Encierran una única semilla dura, de aproximadamente 8 mm de diámetro. Propiedades medicinales: Se le atribuyen distintas propiedades a las infusiones preparadas con sus hojas."
Eugenia deriva de eu genos, una expresión de origen griego que significa "bien nacido", de "buen origen", "noble".
Familia: Myrtaceae (Mirtáceas)
Otros nombres: Pitanga; Capulí; Arrayán; Cereza de Cayena; Cerezo de Surinam; Taicoc (toba).
Interesantes consideraciones sobre la etimología del nombre capulí son referidas en una publicación de John Macuglia sobre Fray Bernardino de Sahagún: El primer lingüista de las Américas: "La obra de Rubén Cobos nos informa del origen etimológico del vocabulario contemporáneo del suroeste de los Estados Unidos. En varios casos, encontramos rasgos de la lexicografía sahagunense, informándonos del origen náhuatl de los vocablos del español nuevo mexicano. Cobos nos dice que capulín es una palabra del español mexicano que proviene de la glosa náhuatl capuli. Su origen náhuatl se preserva en el nombre botánico de la planta, prunus capuli. Sahagún (1500-1590) nos informa que el nombre de la planta varía, y que es su fruto al que se solía llamar capuli, mientras que el arbusto se llamaba capulicuáhuitl o capulxihuitl por los aztecas. Emmart nos informa que capulxihuitl es una palabra compuesta por los morfemas (capuli) cereza y (xihutl) planta. Vemos detalles de esta diversidad en el vocabulario náhuatl en la obra de Sahagún, cuando nos dice que:
...Hay unos árboles en esta tierra que se llaman capuli o capulicuáhuitl. Y los españoles llaman a estos cerezos, porque son algo semejantes a los cerezos de España, en la hoja y en el fruto. La fruta se llama capuli, quiere decir "cerezas desta tierra". Las hojas y los grumos deste árbol son medicinales para los ojos, echando en zumo dellos en los ojos........" (Fray Bernardino de Sahagún: El primer lingüista de las Américas, por John P. Campiglio. Universidad de Mississippi )
Árbol de porte pequeño o arbustivo, los frutos son bayas globosas dulces y aromáticas, que al madurar adquieren una tonalidad rojiza púrpura. Se distinguen por su forma levemente comprimida y los surcos bien marcados.
En el Consultor chaqueño, libro de texto utilizado en los establecimientos educativos del Chaco leemos: "Ñangapirí TAICOC: Árbol pequeño, cuya altura no sobrepasa los 7 metros. Crece a orillas de los bosques. Su tronco es característicamente liso y con zonas rojizas. El follaje, de color verde oscuro, está constituido por hojas simples, con pecíolo corto, provistas de abundantes glándulas aromáticas. Las flores son muy numerosas y solitarias, poseen pétalos blancos, caedizos y su aparición coincide con la caída de las hojas, por lo que en este momento el árbol es sumamente ornamental. A las flores suceden los frutos, bayas globosas, ligeramente comprimidas, con surcos longitudinales que a medida que maduran viran del color rojo púrpura al negruzco. Son agradables para aves y también para el hombre, quien las consume crudas o preparadas en licores. Encierran una única semilla dura, de aproximadamente 8 mm de diámetro. Propiedades medicinales: Se le atribuyen distintas propiedades a las infusiones preparadas con sus hojas."
Parque Ávalos, Resistencia, Chaco
En el Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Arturo Seelstrang refiere: "El nangapirú es el arrayán del interior y abunda en todos los montes. La fruta es dulce, azucarada y colorada; puede compararse a una guinda, con la diferencia de que es más chica. La madera es blanca, muy sólida y de poros finos" (Seelstrang Arturo: Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Primera Edición: Tipografía y litografía del "Courier de la Plata", Buenos Aires 1878; 2a Edic. EUDEBA 1977).
Filatelia Argentina: Botánica, Plantas Medicinales, emisión del 25 de noviembre del año 2000
Ñangapirí (Eugenia uniflora L.)
Plantas Medicinales (Portal del Correo Argentino): En los pueblos antiguos -y aún hoy en algunas culturas- el reino vegetal concentraba valores simbólicos y sagrados y se acudía a él para sanar el cuerpo y el alma, lograr el amor de una persona esquiva o salvaguardar el equilibrio de la vida. En Occidente, de un modo más restringido, se consideran "plantas medicinales" aquellas especies vegetales a las que el saber popular les ha atribuido propiedades curativas, prescribiendo su modo de uso, disposición y consumo. Este saber, arraigado en cada cultura según sus rasgos específicos, se transmite de generación en generación y constituye la base de la "etnobotánica", disciplina que estudia los usos medicinales de las plantas prestando especial atención al marco antropológico que los regula, a la vez que procura determinar principios farmacológicos activos en las especies observadas.
Conocida por sus nombres vulgares "ñangapirí, pitanga, arrayán, arrayán mato, ginja, cereza de Surinam". Es un arbolito de 3 a 5 metros de altura, con hojas ovado-lanceoladas y flores blancas. Su fruto es una baya roja con 8 costillas. Con las hojas, se prepara una infusión que posee propiedades diuréticas, digestivas y antidiarreicas; machacadas, sirven como repelente; un cocimiento de hojas y corteza, en gárgaras, cura anginas y afecciones de la garganta. Sus frutos contienen caroteno y su tallo, aceites esenciales.
Ñangapirí (chamamé), letra y música de Antonio Tarragó Ros
Anduve mirando el pueblo buscándome
Y fluyes como mi sangre de chamamé
Enciende tu pie desnudo sobre mi piel
Un río de primaveras ternura y miel
A orillas de tu sonrisa yo soy feliz
No quiero partir de nuevo, ñangapirí
Ñangapirí silvestre luz del arenal
Tibio rubor del verde gris de la niñez
Mi resplandor mi atardecer mi taragüí
Y el cielo aquí de tu mirar, ñangapirí.
La luna se ardió en el río ñangapirí
Y vuela en lo más profundo de tu vivir
Allí donde es todo aroma va mi canción
A darle a tu entraña un beso, ñangapirí
A orillas de tu sonrisa hallé un país
De pájaros florecidos, ñangapirí
Anduve mirando el pueblo, ñangapirí...
Anduve mirando el pueblo buscándome
Y fluyes como mi sangre de chamamé
Enciende tu pie desnudo sobre mi piel
Un río de primaveras ternura y miel
A orillas de tu sonrisa yo soy feliz
No quiero partir de nuevo, ñangapirí
Ñangapirí silvestre luz del arenal
Tibio rubor del verde gris de la niñez
Mi resplandor mi atardecer mi taragüí
Y el cielo aquí de tu mirar, ñangapirí.
La luna se ardió en el río ñangapirí
Y vuela en lo más profundo de tu vivir
Allí donde es todo aroma va mi canción
A darle a tu entraña un beso, ñangapirí
A orillas de tu sonrisa hallé un país
De pájaros florecidos, ñangapirí
Anduve mirando el pueblo, ñangapirí...
Eugenia Uniflora , Cereza de Cayena, en Wikipedia


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