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sábado, 6 de agosto de 2016

Quiebra arado / Covih lauoxo

Heimia salicifolia (Kunth) Link / Quiebra arado / Covih lauoxo
Sinónimo: Nesaea salicifolia Kunth.
El género "Heimia" fue nombrado en honor al médico anatomista alemán Ernst Ludwig Heim (1747-1834); el epíteto que designa la especie – salicifolia – hace referencia a sus hojas de apariencia similar a las del sauce.
Familia: Lythraceae
"Lythraceae: El nombre de la familia tiene su origen en en el género Lythrum L., que significa en griego "sangre coagulada"; aludiendo al color de las flores de L. salicaria L., la especie tipo."  (González, J.: “Explicación Etimológica de las Plantas de la Selva”, Flora Digital de la Selva, Organización para Estudios Tropicales).
Origen: Nativa. Se extiende desde México hasta el centro de Argentina.
En Argentina se distribuye en las provincias de: Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero, Santa Fe, San Juan, San Luis, Tucumán.  
Países Limítrofes: Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay
Nombres comunes: Abre sol, Escobilla, Escoba colorada, Escoba de arroyo, Escoba de río, Garañona, Granadilla, Granadina, Hachinal, Hauchinal, Hanchinol, Huanoli, Hierba o Yerba de la vida, Hierba de San Francisco, Hierba jonequil, Hierba huachinol, Jara, Jarilla, Jara amarilla, Jara mansa, Pichanilla, Quebrarao, Quiebra arado amarillo, Quiebra arao, Quiebra yugo, Retama, San Antonio, Sanjuanillo, Sinicuiche, Sinicuil, Trenchinole, Trinchinole, Yerba de la ánimas, Yerba de la vida. Piyaxataxai, Covih lauoxo (en lengua toba covih: amarillo, lauoxo: flor), Nacaga lata' (toba); Arapaques, Araopaque, Arupacú (quechua).  
Abre o sol, Erva da vida, Vassourinha (portugués). Herb of Saint Francis, Herb of the spirits, Shrubby yellowcrest, Sinicuichi, Sun opener (inglés); Weiderichgewächse (alemán).
'Quiebra arado' en inmediaciones de Parque Caraguatá, Resistencia (Chaco, Argentina)
Hierónymus refiere: "Nesaea salicifolia(Kth.), syn. Heimia salicifolia. N. v. quiebra arado.
Yerba perenne común en toda la R. A. (República Argentina). Su nombre vulgar deriva de sus raíces gruesas que impiden al arado entrar en la tierra y no se dejan extirpar fácilmente de ciertos territorios en los que es frecuente esta planta. La yerba y la raíz se usan como vulnerario y se les atribuye propiedades laxantes y diuréticas. Haciendo triturar las ramas verdes y echándolas en aguas sucias, quedan estas purificadas." (Hieronymus, J.: Plantae diaphoricae florae Argentinae, Buenos Aires, 1882). 
Los numerosos nombres comunes que la identifican aluden, en su gran mayoría, a las propiedades que se le atribuyen al consumo de esta planta, ya sea con fines medicinales o rituales-ceremoniales.
La tradición mexicana menciona al "sinicuiche" entre los alucinógenos prehispánicos, aunque las referencias encontradas coinciden en que generalmente la bebida elaborada a partir de Heimia salicifolia produciría solo suaves o débiles efectos psicoactivos que se describen como una ‘ligera euforia’, un ‘vértigo agradable’, un estado de ‘relajación mental’ acompañado por 'distorsiones auditivas’ (sonidos que parecen llegar desde una gran distancia) y ‘percepciones de gran luminosidad’ (por esto se se la conoce también como 'planta de la visión amarilla'), por medio de los cuales era posible revivir eventos ocurridos mucho tiempo atrás. (Heimia salicifolia (HBK) Link et Otto, Kelich Andreas: Enzyklopaedie der Drogen: Botanischer Teil)
Por su parte otros nombres comunes hacen referencia a ciertas características de la planta en si, tal es el caso de ‘quiebra arado’ con el que se lo conoce en Argentina por la gran resistencia de sus raíces, que la convierten en una maleza de cuidado para el agro.
De la Peña registra: "Quiebra arado amarillo. Heimia salicifolia (H.B.K.) Link. // Litráceas. Arupacú. Araopaque. Yerba de la vida. Ornamental. Subarbusto de flores amarillas." (De la Peña, Martín Rodolfo: Catálogo de nombres vulgares de la flora Argentina).
Arbusto o subarbusto perenne,  hojas opuestas, lanceoladas, flores amarillas en las axilas de las hojas.
'Sinicuichi', una planta asociada con el culto de Xochipilli, el dios azteca de las flores.
En 'Las plantas mágicas y la conciencia visionaria' su autor refiere: "La tradición mexicana en plantas psicotrópicas sagradas es tan antigua y prolífica como ilustrada. A partir de los setenta del siglo xx, bajo una visión global – científica, literaria y costumbrista – se ha hecho el esfuerzo por entender, desde una perspectiva integral, su estructura química, sus efectos mentales y sus usos tradicionales." (Díaz, José Luis**: LAS PLANTAS MÁGICAS Y LA CONCIENCIA VISIONARIA. Arqueología Mexicana)
** Médico Cirujano, Investigador en el Instituto de Neurobiología y en la Facultad de Medicina de la UNAM.
En la escultura de Xochipili - dios de las flores, la danza, los juegos y el amor - entre las diferentes plantas y flores psicotrópicas que se representan figura la flor de Heimia salicifolia: Sinicuichi.
La figura azteca del siglo XVI - el dios Xochipilli, Príncipe de las Flores, actualmente en el Museo Nacional de Antropología de México, fue encontrada en Tlamanalco. 
Statue of Xochipilli, the Aztec "Prince of Flowers." unearthed in Tlalmanalco on the slopes of the volcano Popocatepetl and now on display in theMuseo Nacional in Mexico City. (Richard Evans Shultes: "Hallucinogenic Plants", A Golden Guide, New York 1976)
Usos y propiedades
"Entre la plantas más populares utilizadas en la terapéutica del "empacho" encontramos referencia al paico (Chenopodium spp.), el durazno (Prunus persica), el quiebraarado (Heimia salicifolia) y el guayacán Porlieria microphylla). (Martínez, Gustavo / Planchuelo, Ana María: La medicina tradicional de los criollos campesinos.., Scripta Ethnologica, Vol. XXV, 2003, CONICET, Bs. AS. Argentina)
El mismo autor incluye la planta entre las especies vegetales utilizadas en el tratamiento de las enfermedades infecciosas transmitidas por el agua en una comunidad toba del Impenetrable chaqueño.
Para Heimia salicifolia (Kunth) Link (Lythraceae), registra los siguientes datos:
Nombre vernáculo toba: Piyaxataxai, Covih lauoxo, Nacaga lata'
Nombre vernáculo indígena: Quiebra arado, San Antonio.
  • Parte uilizada: Raíz / Forma de preparación: Infusión o decocción en agua / Forma de aplicación: Bebida / Indicación terapeútica: Diarrea / Prescripción (Receta): Se mezclan 3 o 4 ramas pequeñas con las raíces de covih lauoxo (Heimia salicifolia) hervida y se bebe fresco o tibio.
  • Parte utilizada: Planta entera. Raíz / Forma de preparación: Infusión o decocción en agua / Forma de aplicación: Bebida / Indicación terapéutica: Gastritis, dolor estomacal, vómitos y náuseas / Prescripción (Receta): Se preparan 6 o 7 raíces en un litro de agua y se bebe durante tres semana "como agua". Se indica cuando hay vómitos de sangre.
  • Parte utilizada: Raíz / Forma de preparación: Infusión o decocción en agua / Forma de aplicación: Bebida / Indicación terapéutica: Inapetencia, anorexia / Prescripción (Receta): Se mezclan tres o cuatro ramas pequeñas con las raíces de 'covih lauoxo' (Heimia salicifolia) hervida y se bebe fresco o tibio. (Martínez, Gustavo: Uso de plantas medicinales en el tratamiento de afecciones transmitidas por el agua en una comunidad toba (qom) del Impenetrable (Chaco, Argentina): Una perspectiva Etnoecológica y Sanitaria. BONPLANDIA 20(2) 2011)
Heimia salicifolia, Familia: Litráceas, Aplicación / parte de la planta / formas de uso: Analgésica en cefalgias. (anticefálgica) (Rondina; Bandoni & Coussio: Especies medicinales argentinas con potencial actividad analgésica, Dominguezia, Vol. 24, 2008)
Antiguamente el empleo de Heimia salicifolia era un tratamiento recomendado para la sífilis.
Fitoterapia, propiedades anti-sifilíticas y diaforéticas. (Mentz; Lutzemberger et Schenkel: "Da flora medicinal do Rio Grande do Sul: Notas sobre a Obra D'Ávila (1910)", Caderno de Farmacia, V.13,n.1, 1997) 
También le atribuyen efectos antiinflamatorios y mejora de la memoria Los efectos psicoactivos de Heimia salicifolia fueron reconocidos por Calderón hacia 1896 y entre ellos menciona las alteraciones en las percepciones auditivas y visuales (visiones de color amarillento)

Vínculos
Algunas-Plantas-y-Hongos-Alucinogenos-de-Argentina.htm

martes, 16 de marzo de 2010

Cebil / Curupay

Anadenanthera colubrina (Vell.) Morong. / Cebil / Curupay  
Variedades/Subespecies: Anadenanthera colubrina cebil; Anadenanthera colubrina colubrina
Sinónimos: Piptademia macrocarpa; Acacia cebil de A. colubrina var. cebil; Anadenanthera macrocarpa de A. colubrina var. cebil; Piptadenia cebil de A. colubrina var. cebil; Piptadenia macrocarpa de A. colubrina var. cebil; Piptadenia macrocarpa var. cebil de A. colubrina var. cebil; Mimosa colubrina de A. colubrina var. colubrina; Piptadenia colubrina de A. colubrina var. colubrina.

El nombre genérico Anadenanthera significa “sin glandulas en las anteras” y el epíteto colubrina deriva de las palabras latinas coluber (culebra, serpiente) + ina (perteneciente o relacionado); parecido a una serpiente, posiblemente en alusión a la toxicidad de sus semillas.
Curupí en Plaza 25 de Mayo de Resistencia (Chaco, Argentina)
Familia: Fabaceae.
Origen: Perú, Brasil, Bolivia, Paraguay y norte de Argentina. Propio de zonas de clima tropical y subtropical. 
Distribución Provincias en Argentina: Catamarca, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta, Sgo. del Estero, Tucumán.
Nombres comunes: Angico, Anchico, Cohoba, Curupa-í, Curupa’-í pitá, Curupaú, Curupay, Cebil colorado, Hataj, Huilca/o, Jataj (wichi), Hakudufha, Huilca, Kahhobba, Kahobba, Kurupa'y, Niopo, Parica, Pariká, Uña de gato, Vilca, Villca, Yopa, Yopo, Yupa. En Brasil es conocida como Angico, Angico, Angico branco liso, Angico cambuí, Angico côco, Angico escuro, Angico liso, Angico vermelho, Aperta ruão, Cambuí, Cambuí angico, Cambuí vermelho, Cauvi, Curupaí, Jurema preta, Monjoleiro (portugués).

Árbol de gran porte, copa aplanada, follaje caduco de apariencia similar a los helechos por la delicadeza de sus hojas, corteza castaño grisácea con características protuberancias de aspecto verrugoso (sobre todo en las ramas jóvenes). 
Las hojas compuestas, alternas, verde claro lustroso, bipinadas (20 a 40 pares de foliolos, opuestos, de márgenes enteros). Inflorescencias terminales o axilares de flores pequeñas en forma cabezuelas esféricas de color crema amarillento y frutos en forma de legumbres o vainas planas, leñosas, castaño rojizo, con estrangulamientos entre semillas. Estas vainas se abren a la madurez dejando caer las semillas, redondeadas y aplanadas, oscuras y brillantes. 
Tiene propiedades ornamentales (arborización urbana, paisajismo), tánicas (la corteza contiene tanino, sustancia que se usa para el curtido de cueros), alimentarias, madereras (madera duradera adecuada para múltiples usos, embarcaciones, muebles, cerramientos, implementos rurales, etc.), melíferas y medicinales. 
Son varias las propiedades medicinales que le atribuyen: antiinflamatorias, astringentes, para curar heridas y picaduras, etc, pero debido a la presencia de alcaloides es peligrosa su utilización sin el adecuado control.
En el Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Arturo Seelstrang refiere: "El curupay es un árbol hermoso. Su corteza es la más usada en las curtiembres y forma un artículo de importancia para el comercio de la vecina provincia de Corrientes. Su madera es muy linda, colorada, con vetas negras, excelente para muebles. La superficie de la corteza de este árbol se distingue por una gran cantidad de asperosidades en forma de granos, que han originado su nombre de curupay, que en guaraní significa cáscara sarnosa " (Seelstrang, Arturo: Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Primera Edición: Tipografía y litografía del "Courier de la Plata", Buenos Aires 1878; 2a Edic. EUDEBA 1977).  
Al describir la flora del Gran Chaco, Luis Jorge Fontana hace referencia al cebil o curupay: “El curupay de los guaraníes, conocido por el nombre de cebil, se encuentra abundantemente en todo el Chaco, tanto en el interior como en la margen de los ríos; el árbol, muy elevado, se reconoce a simple vista por lo rugoso de su corteza, que es un material de nuestra industria; su madera colorada, con vetas negras, es fuerte y muy apropiada para diversos ramos de construcción. Tenemos dos especies que se distinguen por curupay-ná y curupay-atá, y por blanco y negro entre nuestros criollos y también comercialmente.” (Fontana, Luis Jorge: "El Gran Chaco", Ed. Solar, Hachette, Buenos Aires, 1977).

Refiere Lillo: "Piptadenia macrocarpa Bth. N. v.: Cebil colorado; Curupay.Hab.: Salta, Jujuy, Tucumán, Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes, Catamarca. Circunferencia media: m. 1,40....Árbol alto, derecho, grueso, abundante, de madera colorada, dura. La corteza es muy apreciada como materia curtiente y la madera para reemplazar ficticiamente al "Urundel" y al "Q. colorado". La albura es blanca pero tomando el sol vuélvese también colorada. En los cerros y regiones secas no crece tanto como en los valles y su corteza es entonces negra y sumamente áspera. Muy utilizado en trabajos de carpintería, se exporta al sur en grandes cantidades." (Lillo, Miguel: Contribución al Conocimiento de los Árboles de la Argentina según colecciones y observaciones de Santiago Venturi, 1910 y 1924, Biblioteca Digital del "Real Jardín Botánico). 

El Presbítero José Sánchez Labrador se refiere al uso medicinal y alucinógeno del curupay, en el Paraguay del s.XVIII: "Curupay: La corteza de estos árboles es amarga al gusto, y astringente: tienese por caliente y seca en el 2do. Grado. Con ella se disponen baños y vahos muy eficaces contra las enfermedades originadas de frío, contra las hinchazones de los pies, del vientre y dolores de los miembros, y contra el mal Gálico, con tal que no sea antiguo; tómase su decocción por la boca y se lava con ella por de fuera, hace sudar mucho. La decocción y también la infusión de las cortezas y astillas, obra con facultad abstergente, y cierta acrimonia, así cura la sarna, la Tiña, los herpes y otros males cutáneos semejantes."
Más adelante señala: “Los indios mbayas, cojían la baynas secas antes de abrirse, las molían o quebrantaban, y encerrados en una cabaña sin respiradero, con arte indecente hacían entrar el humo de las que quemaban, no solo por las narices sino también donde se desahoga el vientre de los excrementos. Perseveraban en este brutal divertimento al fuego, al humo y al calor de sus cuerpos, trasudando y llenándose de humo y de furor; luego salían como de un Toril embriagados, a hacer reir a unos, y llorar a otros, vengando en esta furiosa falta de juicio sus imaginados agravios. Al presente hacen el mismo uso los Omaguas, indios del río Marañón, y les dura la embriaguéz 24 horas. Llaman también a las dichas baynas cumpa porque hablan la lengua Guaraní. Toman el humo por las narices con un cañón, que tiene la figura de una Y griega o que termina en horqueta, metiendo en cada nariz un pie de ella. Dicen que en ese tiempo tienen visiones gustosas. Esta operación, seguida de una violenta aspiración, los pone en estado de ridículos, pero pasa esto en aquella nación por un hecho gallardo.” (Sánchez Labrador, Presbítero José: “La medicina en el Paraguay Natural (1771-1776)"

El empleo del polvo obtenido de las semillas del cebil o curupay como alucinógeno, en ritos y ceremonias tribales, se remonta a varios siglos atrás. Los indios guaraníes preparaban el curupay o kurupa indio, que aspirado en forma de rapé provocaba un estado de éxtasis con visiones.
En la región andina de la actual Argentina también está registrado el uso del cebil desde tiempos prehispánicos. En el contexto de las prácticas religiosas el consumo de alucinógenos era el medio que permitía acceder al mundo de lo sagrado.

En un trabajo sobre “El cebil y el shamanismo wichí” sus autoras expresan: “El cebil, hatah, es el alucinógeno empleado entre los shamanes wichí del Chaco central. Este alucinógeno cuya eficacia se debe a la inhalación del polvo de las semillas, es esencial para la realización de la ceremonia del hatáh, en la que tiene lugar el viaje shamánico.
“El hatah (también mencionado como misa), puede ser ejecutado por dos o más shamanes que reunidos, ingieren el psicotrópico del mismo nombre y “viajan” a otros sectores del cosmos. El objeto central de la ceremonia, pues, gira en torno de la inhalación de cebil, hatah (anadenanthera macrocarpa sp.), de tal modo que haga posible que el alma se separe y “vuele” abandonando al cuerpo, y pueda así ver desde la altura si se acercan enfermedades, catástrofes o ataques de grupos vecinos (ya bélicos en la historia, ya materializados como maldiciones hoy y entonces).” (El devenir de bienes e instituciones: "El cebil y el shamanismo wichi". María Cristina Dasso; Guadalupe Barúa, en Pueblos y Culturas de las Américas: Diálogos entre Globalidad y Localidad, 52 Congreso Internacional de Americanistas, Sevilla, 2006)

Vínculos
Anadenanthera colubrina, SIB, Sistema de Información de Biodiversidad
Principios Activos con Acción Alucinógena: II. Bufotenina y otras Triptaminas. Su presencia en Anadenanthera peregrina (L) Spegazzini (Leguminosae), GRACIELA M. BONGIORNO de PFIRTER y ELOY L. MANDRILE. Cátedra de Farmacognosia, Departamento de Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias Exactas, Universidad Naciond de La Plata, La Plata, 1900, Argentina.
 Curupay, cebil colorado, en Herbotecnia: Especies vegetales autóctonas.