domingo, 16 de enero de 2011

Irupé

Victoria cruziana A.D. Orb. / Irupé
El género 'Victoria' rinde honor a la reina Victoria de Inglaterra
El epíteto de la especie 'cruziana' es un homenaje al célebre Caudillo boliviano, Gran Mariscal del Ejército Peruano Andrés de Santa Cruz (1792 Bolivia - 1865 Francia), quien fuera Presidente de la República del Perú (1826/7) y Presidente de la República de Bolivia (1829/39). Es especialmente recordado como fundador de la Confederación Peruano - Boliviana.
Santa Cruz fue patrocinador de la expedición a Bolivia en la que fueron recolectados los primeros ejemplares de la planta.
Wikipedia refiere: El Yrupé (Victoria cruziana Orb. 1840, sin. V. trickerii) es una planta acuática endémica de las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay. Parte del mismo género que Victoria amazonica, la ninfácea más grande del mundo, es muy similar a ésta en apariencia, con enormes hojas circulares que flotan sobre la superficie de las aguas. Es más resistente a las bajas temperaturas que V. amazonica, por lo que se cultiva con mayor facilidad. Forma parte integral del rico ecosistema de los humedales del Pantanal y los Esteros del Iberá, donde se integra a los embalsados y recubre grandes extensiones de aguas tranquilas.
Familia: Nymphaeaceae.
El nombre de la familia tiene su origen en del género Ninphaea, que comprende plantas acuáticas rizomatosas originarias en su gran mayoría de zonas tropicales.
Origen: América meridional. Norte de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.
Victoria cruziana se desarrolla en aguas calmas de los sistemas de los ríos Paraná y Paraguay.
En Argentina se la cita para Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Santa Fe.
Nombres comunes: Abatí yú, / Abatiyú / Avatí yu, Agoapé, Aguapé, Hoja de sol, Iguapé, Irupé, Loto gigante, Lirio de Santa Cruz, Maíz de agua, Maruru, Nenúfar de Santa Cruz, Nenúfar del Paraguay, Ninfa real, Plato de agua, Reina de las flores, Urupé, Yrupé.
Aguapé-assú, Cará-d'água, Forno-de-jaçanã, Jaçanã, Milho-d'água, Nampé, Rainha-dos-lagos, Vitória-régia (portugués, Brasil). Giant waterlily, Queen victoria, Santa Cruz waterlily, Victoria water lily, Water platter (inglés). Giglio dell'acqua (italiano). Grand nénuphar (francés). Wiktorię brazylijską (polaco). Riesenseerose, Riesen seerose (alemán).

Laguna Argüello, Resistencia (Chaco, Argentina)
Es una herbácea acuática de gran valor decorativo, admirada no solo por su belleza y extraordinarias dimensiones sino también por su peculiar morfología y la eficiencia de su estructura orgánica (costillas radiales reforzadas por nervios transversales en el envés de las hojas) de gran resistencia y capacidad para soportar grandes pesos.
Esta acertada obra de arquitectura de la naturaleza sirvió de inspiración al jardinero inglés Joseph Paxton – que había cultivado con éxito la planta en los jardines de Chatsworth House, un gran palacio rural propiedad de los Duques de Devonshire - para el diseño y construcción de un invernadero y posteriormente del Crystal Palace de la Exposición Universal de Londres en 1851, una construcción que despertó gran admiración y que determinó su nombramiento de honor como Caballero.
Una ilustración de época muestra a la hija de Paxton sobre una de estas hojas. (The Crystal Palace, Encyclopedia Encydia)
Las grandes hojas circulares de un verde intenso y brillante pueden llegar a superar los dos metros de diámetro en condiciones adecuadas, están provistas de un reborde perimetral a manera de fuente que impide que el agua invada la superficie interior, circuntancia aprovechada por las aves y otros pequeños animales.
Hermosas y fragantes flores blancas que se habren hacia el atardecer, al amanecer pliegan sus pétalos y reién vuelven a abrirlos hacia el atardecer del día siguiente, epro ya con pétalos de tonalidades rosadas. La polinización es realizada por coleópteros.
Los polinizadores son escarabajos que quedan prisioneros durante el día al plegarse los pétalos y hacia el segundo atardecer escapan impregnados de polen  en condiciones de polinizar otras flores.
De los frutos, en forma de baya globosa recubierta de espinas, que se desarrollan y maduran bajo el agua se desprenden luego las semillas que flotan en la superficie del agua facilitando su diseminación, y finalmente se sumergen en el fondo esperando una ocasión propicia para germinar y multiplicarse.
Es una planta muy difícil de manipular ya que es sumamente espinosa excepto en la superficie interior de las hojas, que flotan en la superficie del agua a manera de enormes platos, cuyos tallos las unen a un rizoma sumergido en el fondo lodoso.
Entre sus propiedades destacan las ornamentales, muy utilizada para estanques y jardines acuáticos; también son mencionadas las alimentarias, sus semillas conocidas como maíz de agua, son comestibles y muy nutritivas, contienen almidón y proteínas. Se consumen hervidas o tostadas, molidas sirven para obtener harina.
En Brasil refieren que el jugo extraído de sus raíces era utilizado por los indios como tintura negra para los cabellos.
Canastita (Jacana jacana) en plantas de 'irupé' de laguna Argüello, Resistencia (Chaco, Argentina).

La jacana es un ave zancuda (Jacana jacana) de la familia Jacanidae, habitual en humedales de Sudamérica. En el Chaco se denomina vulgarmente canastita, vive en zonas pantanosas, bañados, esteros, riberas de ríos, lagos y lagunas, ambientes de agua dulce con vegetación flotante a ras del agua, es usual verlas caminando sobre las plantas acuáticas con sus largas patas y dedos adecuados a dicho hábitat. La hembra se aparea con varios machos y pone sus huevos en nidos flotantes construidos por éstos, quienes también se hacen cargo de incubarlos.
Al describir la flora del Gran Chaco, Luis Jorge Fontana hace una interesante descripción : “....el Abatí Irupé (abatí: maíz, Ig, agua, rupé, plato o tiesto chato) Victoria Regina, descubierta en la Guayana inglesa en el año 1836 por un naturalista de esta nacionalidad, llamado Schomburk (quien le dio el nombre de su soberana; pero parece incuestionable que el descubridor de esta planta maravillosa fue el viajero A. D'Orbygny, que ya en 1827 la encontró en la provincia de Corrientes, y la hizo conocer en Europa dos años después).
La Victoria regina a la que los naturales llaman también maíz del agua, se encuentra únicamente en las inmensas lagunas, y nunca en los arroyos o ríos correntosos; sus hojas casi circulares miden hasta dos metros de diámetro y proceden de un peciolo de muchos metros de longitud, pues partiendo desde el fondo de los lagos se prolonga hasta la superficie, donde aparecen después de tomar caprichosas direcciones, dando nacimiento a la inmensa hoja, cuya parte superior es de superficie lisa y de un color verde muy bello; sus bordes se hallan doblados hacia arriba, hallándose compuesta la parte inferior de infinidad de celdillas, generalmente cuadradas y de algunos centímetros cada una de ellas, las que se hallan formadas de una sólida armazón de tejido fibroso cubierto de espinas, mediante lo cual estas hojas flotan libremente, resistiendo sin sumergirse al peso de las grandes aves que se posan en ellas, y hasta de los pequeños caimanes que suelen ocuparlas para disfrutar cómodamente de los rayos del sol. Finalmente esta parte inferior de las hojas se halla formada de grandes nervios y afecta la forma de una enorme placenta, cuyos cordones se encuentran atados por la extremidad opuesta, en el seno de la tierra. Las flores, que miden hasta un pie de diámetro, unas rosadas y otras blancas, brindan suave fragancia, y un conjunto maravilloso, muy especialmente cuando, a la distancia, bajo los ardientes rayos del sol, se ven flotar entre las hojas, decorando la superficie de las aguas, y ofreciendo entonces un espectáculo que sorprende al viajero y que inútilmente podrá buscarse en otra parte donde no se encuentre la esplendorosa vegetación de estas regiones.
Estas flores se componen de cuatro sépalos y de más de cincuenta pétalos, cuyo color varía entre el blanco y el rosa o viceversa; en el centro de ellos se forma un receptáculo cóncavo, de donde parten numerosos estambres que, en diversos carpelos, se reunen en un solo ovario. Las semillas, del tamaño de un garbanzo, son casi redondas y de superficie o episperma áspero y de color amarillo oscuro cuando están secas; contienen una fécula alimenticia muy agradable y nutritiva; estas semillas pueden comerse después de hervidas en agua caliente.
Puede suponerse que una planta que suministra hojas y flores de dimensiones tan portentosas, necesita para su completo desarrollo, una superficie circular que pueda alcanzar a más de cien metros; y si la Victoria Regina; que admira tanto por sus formas exteriores, aún a los mismos naturales que crecieron y jugaron sobre sus hojas, no es menos digna de embargar la atención de los sabios cuando, en la estación de los amores, el pedúnculo, al parecer animado por secretas pasiones, eleva su flor sobre las aguas, para qué, radiante de hermosura y adornada de vistosos colores, exhale sus perfumes, que el aire conduce y en delicada y amorosa fruición sea fecundada, después de lo cual, encorvándose nuevamente el resorte misterioso, arrastra a la bella que, oculta en el lecho de los lagos, debe concluir su misión madurando el fruto de un acto que, visiblemente, viene en apoyo de la idea de Dutrochet y que nosotros sostenemos, esto es, que las plantas se hallan dotadas de sensibilidad y que tal vez disponen de un verdadero sistema nervioso." (Fontana, Luis Jorge: "El Gran Chaco", Ed. Solar, Hachette, Buenos Aires, 1977).
De sus nombres comunes la mayoría alude a la belleza de la flores (Ninfa real, Reina de las flores, Rainha-dos-lagos, etc.) y a las hojas (Irupé, Plato de agua, Loto gigante, Hoja de sol, etc.), otros a sus propiedades alimenticias (Maíz de agua, Milho-d'água) y finalmente algunos a sus características de hábitat para algunas especies como es el caso del nombre dado en Brasil: Forno de jaçanã.
La planta Irupé y particularmente las flores, fueron protagonistas de numerosas leyendas y han inspirado al mundo de las letras y las artes a través de músicos, poetas y pintores. La siguiente leyenda del irupé pertenece a “El libro de los pecados, los vicios y las virtudes”, una reescritura de cuentos populares de Ana María Shua: La flor del Irupé
"Entre los jóvenes de la tribu, Pitá era el más valiente, el más fuerte, el más audaz. Y el más enamorado. Todo su coraje se rendía a los pies de la hermosa Morotí.
La muchacha estaba muy orgullosa del amor de Pitá y del poder que tenía sobre él. Se jactaba de la pasión que había inspirado, capaz de transformar al joven guerrero en juguete de sus caprichos.
Cierto día paseaba con sus amigas por las orillas del Paraná. Los vientos y las lluvias recientes habían provocado una peligrosa crecida y las aguas del río bajaban torrenciales. En ese momento Morotí vio que se acercaba su fiel Pitá y quiso demostrar ante las otras muchachas todo lo que el guerrero estaba dispuesto a hacer por ella.
Sin pensarlo dos veces, Morotí se sacó el brazalete y lo arrojó a las aguas enfurecidas y turbias.
-¡Pitá, mi brazalete! -dijo.
Y fue suficiente para que el muchacho se lanzara al río detrás del objeto brillante. Pitá podría haber salido airoso de la prueba. Como cualquier guerrero guaraní, era un excelente nadador, conocía muy bien los riesgos y las jugarretas del Paraná y sus aguas traicioneras. Pero Ñandé Yará, el Gran Espíritu, había dispuesto castigar la coquetería de Morotí. Por un momento se vio asomar de las aguas la cabeza de Pitá y después, atrapado por un remolino, volvió a desaparecer. Esta vez, para siempre.
Morotí y sus amigas no podían creer lo que habían visto con sus propios ojos. Recorrieron la orilla río abajo y río arriba, convencidas de que Pitá les estaba haciendo una broma. Gritaron su nombre con todas sus fuerzas. Después gritaron con desesperación.
Pero no era un juego. Cayó la noche y Pitá no volvió a la tribu.
Morotí estaba enloquecida de dolor. Por su capricho y su tonto orgullo, Pitá había muerto ahogado.
Sin embargo, el chamán de la tribu consultó a los dioses y obtuvo otra respuesta. Pitá no estaba muerto. I Cuñá Payé, la hechicera de las aguas, lo retenía en su palacio del fondo del río, envuelto en sus redes de amor brujo.
Desesperada, arrepentida, Morotí se ató al cuello una enorme piedra y llevando esa carga se arrojó al río antes del amanecer, cuando nadie podía retenerla. Una de sus amigas la había seguido y alcanzó a verla hundiéndose en el agua revuelta del Paraná. A gritos pidió ayuda.
Los hombres y mujeres del pueblo guaraní vieron entonces salir de las aguas una enorme y extraña flor que jamás habían visto antes. Era hermosa y su perfume, delicioso. Los pétalos del centro eran blancos, como la pureza de la linda Morotí, y los del borde eran rojos, como la sangre bravía y enamorada de Pitá. El Gran Padre Tupá había perdonado su locura de jóvenes y había unido para siempre el alma de los dos enamorados en la flor del irupé." (El libro de Ana María Shua fue publicado por Editorial Alfaguara en el 2002, la leyenda se reproduce en el portal El monitor del Ministerio de Educación de la Nación)

El proyecto "Lilypad", del estudio del arquitecto Vincent Callebaut Architectures, es una Ecopolis flotante con capacidad para 50.000 habitantes, una solución sostenible surgida ante la crisis ecológica, capacitada para hacer frente al crecimiento del nivel del mar. La propuesta, totalmente autosuficiente, tiene el doble objetivo de ampliar sustancialmente en alta mar los territorios de los países más desarrollados y a su vez dar cabida a los migrantes ambientales, proporcionando vivienda a potenciales refugiados climáticos ante la amenaza futura de territorios que podrían quedar sumergidos bajo el agua. Lo interesante es que la Ecopolis está directamente inspirada en la estructura orgánica de la Victoria Regia: Victoria amazónica, aumentada 250 veces.
Vínculos
The Lilypad
Lilipad, la ciudad flotante, en Revista Constructor

4 comentarios:

  1. Felicitaciones por el blog! Saludos desde Paraguay!

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  2. Realmente muy hermozo, leyendas similares tambien hay en Perú-Cusco sobre los Apus y la Pachamama, felicitaciones, Ysabel

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  3. tengo una planta mariposita en mi casa,y soy de don torcuato,bs.as!! es muy linda!

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  4. Sale por todos lados la enredadera de la mariposita cuando caen sus semillas "helicoptero" al suelo.

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