domingo, 3 de octubre de 2010

Ciprés piramidal

Ciprés piramidal 
Cupressus sempervirensEl nombre del género cupressus se remonta a la cultura griega, hay quienes sostienen que su origen está ligado a Kypros (Chipre), una isla en la que abundaban estos árboles (Bracciforti, Alberto: "Flora Piacentina, Enumerazione Sistematica delle Piante della Provincia di Piacenza", 1877. Pg. 275. Portal Biodiversity Heritage Library) y otros lo relacionan con el mito de Kyparissos (Ciparisso), joven pastor amado de Apolo, a quien éste convirtió en ciprés.El epíteto sempervirens en alusión a su follaje siempre verde, siempre vigoroso.
Familia:
Cupressaceae.
Origen: Europa y Asia (este y sur de la cuenca del Mediterráneo). En Argentina se cultiva como ornamental.
Otros nombres: Ciprés fúnebre; Ciprés de los cementerios; Ciprés común.


Cementerio San Francisco Solano de Resistencia, Chaco (Argentina)
Árbol de follaje perenne, tronco de fuste recto de corteza parda fisurada verticalmente, copa estrecha y piramidal, porte majestuoso y acusada verticalidad, tradicionalmente utilizado en ornamentación y para formar cortinas perimetrales, visuales o contra el viento.
Tiene hojas escamiformes verde oscuro que cubren densamente las ramas.
Inflorescencia sin valor ornamental. Especie monoica, cilíndricas las flores masculinas, dispuestas en los extremos de las ramas y axilares las femeninas, en forma de pequeñas piñas o conos verdosos cuando jóvenes y que al madurar adquieren un aspecto leñoso. Tienen entre 8 y 14 escamas.
Se desarrolla mejor en climas templado-cálidos.

De madera noble y resistente, estos árboles pueden vivir cientos de años y de allí devienen las numerosas referencias simbólicas ligadas a la resurrección y la inmortalidad, su longevidad fue determinante en la consideración de árbol sagrado símbolo de la unión entre el cielo y la tierra
La arcaica costumbre de plantar cipreses en los cementerios, que aún perdura, se remonta a la cultura greco-romana, cuando por su aromática resina comenzó a utilizarse para disipar los malos olores provenientes de los cadáveres.
En la antigua China el consumo de semillas de ciprés estaba ligado a la longevidad.
En Japón la madera de ciprés se emplea en la construcción de templos y la fabricación de objetos rituales sagrados, como símbolo de incorruptibilidad y pureza.

Ciparisso (Mitología griega)
En la isla de Ceos existía un enorme ciervo de cuernos que brillaban como el oro, sagrado y amado por las ninfas del lugar, sus cuernos adornados con guirnaldas de flores, en su cuello un collar de piedras preciosas que también adornaban sus orejas y en su frente una medalla de plata.
Pero quien más quería al ciervo era un joven de singular belleza llamado Ciparisso, protegido y amado por Apolo. El animal era su compañero favorito y frecuentemente lo conducía a comer a lugares donde los pastos eran más tiernos y a beber a las fuentes de aguas más cristalinas, algunas veces montaba en su grupa como un jinete; y así, lo llevaba de un lado a otro, con riendas de color púrpura que sujetaban su boca.
Un caluroso día de verano en que el ciervo estaba reposando a la sombra de los árboles para refrescarse, Ciparisso, que estaba cazando, por una imprudencia atravesó al animal con su jabalina dejándolo mortalmente herido.
Al ver su amado ciervo moribundo tomó la resolución de dejarse morir voluntariamente y, aunque Apolo trató de consolarlo mitigando su dolor con palabras amables, nada pudo hacer, y que Ciparisso continuó gimiendo y lamentándose. Como última gracia el joven pidió guardar luto para siempre y sus deseos le fueron concedidos convirtiéndose en un majestuoso ciprés. Sus extremidades comenzaron a ponerse de color verde; sus cabellos se convirtieron en una erizada maraña que se elevaba formando una delgada copa terminada en punta como una flecha que parecía perforar el cielo.
Desde ese momento el ciprés está condenado a guardar un luto eterno y compartir la tristeza de otros.
Wikipedia refiere: "El ciprés común fue muy cultivado en el mundo greco-romano, convirtiéndose en un elemento común del jardín mediterráneo. Los griegos lo consideraban como símbolo de la belleza femenina además de como funerario.
No está clara la procedencia de su simbología funeraria. Se piensa, dado que es un árbol que siempre está verde y majestuosamente apuntando al cielo, que ayudaba a las almas de los muertos a elevarse en esa dirección. De acuerdo con Teofrasto el ciprés común estaba consagrado a Hades, el dios de la muerte, ya que sus raíces nunca daban nuevos brotes una vez talado el árbol. Horacio indica que los antiguos enterraban a los muertos con una rama de ciprés y envolvían el cuerpo con sus hojas. Por su parte Plinio comenta que una rama de ciprés colgada en la puerta de una casa era un signo fúnebre.
En otras zonas el ciprés fue considerado como un símbolo de hospitalidad. En la antigüedad se plantaban a la puerta de una vivienda dos cipreses para indicar a los viajeros que la hospitalidad de la casa les ofrecía comida y cama durante unos días.
En la Biblia aparece varias veces el ciprés. En el Templo de Salomón se utilizó su madera junto con la del cedro. Incluso se ha comentado que el arca de Noé fue construida con esta madera."