Mostrando entradas con la etiqueta Coral tree. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Coral tree. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de diciembre de 2015

Ceibo bucaré / Poró gigante

Género Erythrina / Erythrina poeppigiana (Walp.) O.F. Cook
El nombre del género Erythrina derivado del griego 'erythros: rojo, escarlata', en referencia al color de las flores. El epíteto 'poeppigiana' otorgado en honor del botánico, zoólogo y explorador alemán  Eduard Friedrich Poeppig (1798-1868), quien fuera particularmente reconocido por su exploración científica a Sudamérica.
Refiere Wikipedia: "Entre 1826 y 1832 Poeppig realizó estudios geográficos, botánicos y zoológicos en Chile, Perú y Brasil. Durante ese período, en esos países, describió más de 4.000 tipos de plantas. Influido por Humboldt decide explorar América del Sur..."

Ceibo bucare en Avda. Edison de Resistencia (Chaco, Argentina) 
Familia: Fabaceae (Papilionoideae).
Origen: nativo de la zona intertropical de Centroamérica, norte de Sudamérica y Antillas Mayores.
Nombres comunes: Amapola, Amapola de sombra, Amasisa, Anaco rojo, Barbatusco, Brucayo, Bucaré, Bucaré ceibo, Bucaré rojo, Bucayo, Bucayo gigante, Cachimbo, Cámbulo, Ceibo, Gallito, Madre del cacao, Oropel, Palo de boya, Peñón, Pericoco, Pico de gallo, Písamo, Pito, Poró, Poró de sombra, Poró gigante. Kofimama (Surinam). Coral tree, Mountain immortelle (inglés). Bois immortelle (francés). Albero di corallo (italiano).
Es un árbol caducifolio de considerable porte, tronco recto, cilíndrico, corteza pardo verdosa lisa o ligeramente marcada con verrugas y agujones en las ramas.Las ramas jóvenes son verdosas y pubescentes, con el paso del tiempo adquieren una tonalidad pardo verdosa y muestran las cicatrices de las hojas desprendidas. Las hojas verde-claro son alternas, trifoliadas, foliolos ovado romboidales. Abundante follaje antes de la apertura floral y muy escaso al momento de la floración y fructificación. Los botones florales de las inflorescencias se van abriendo progresivamente, las flores anaranjado rojizas brillantes y erectas se disponen agrupadas en densos racimos paniculados, en los extremos de las ramas.
El néctar e intenso colorido atraen gran variedad de aves e insectos. A la espléndida floración le siguen frutos en legumbres lineales, dehiscentes, semillas marrones en forma de riñón.
Las especies del género Erythrina son muy utilizadas como árboles ornamentales en calles, plazas y parques.
Usos y propiedades. 
El follaje de esta especie sirve como forraje para el ganado. Especie melífera. Como bien lo reflejan algunos de sus nombres comunes, ha sido tradicionalmente empleado para sombra de cultivos perennes como café y cacao. Es árbol de sombra y tiene gran valor ornamental.
Se mencionan propiedades medicinales e insecticidas de la corteza.

Fijador de Nitrógeno, apto para recuperación de suelos. 
Madera blanda y liviana, de poca durabilidad al exterior y al contacto con el suelo, empleada generalmente en cajonería, pisos, aglomerados y objetos artesanales.
Vínculos
Joaquín Sánchez González; Alfredo Cascante Marín: Árboles ornamentales del Valle Central de Costa Rica: especies con floración llamativa; INBIO - Instituto Nacional de Biodiversidad de Costa Rica
Erythrina poeppigiana, portal worldagroforestry.org/

martes, 29 de septiembre de 2015

Ceibo / Seibo


Género Erythrina / Ceibo / Seibo
Ceibos rosados en Resistencia (Chaco, Argentina).
El nombre del género Erythrina derivado del griego erythros: rojo, escarlata.
Familia: Fabaceae. 
Lugar de orien: Sudámerica (Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay).  
Erythrina crista-galli L. crista-galli
El epíteto latino crista-galli: cresta de gallo en referencia a la forma y color de sus flores. 
Sinónimos: Coladendron crista-galli (L.) Kuntze; Erythrina fasciculata Benth.; Erythrina laurifolia Jacq.; Erythrina pulcherrima Tod.; Erythrina speciosa Tod.; Micropteryx crista-galli (L.) Walp.; Micropteryx fasciculata (Benth.) Walp.; Micropteryx laurifolia (Jacq.) Walp.
Distribución Provincias: Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, Misiones, Salta, Sgo. del Estero, Santa Fe, Tucumán. 
Países Limítrofes: Brasil, Paraguay, Uruguay. Nombres comunes: Árbol de coral, Bucaré, Cachimbo, Ceibo / Seibo, Ceibo común oriental, Ceibo común del este / Seibo común del este, Cresta de gallo, Cresta de pavo, Flor de coral, Gallito, Pico de gallo, Seibo, Zuinandí / Zuiñandí (español). Nainic* (toba). Bico de papagaio, Corticeira do banhado, Mulungu, Sapatinho de judeu, Samauveiro, Sananduva, Suinã (portugués).
Coral tree, Cockspur coral tree (inglés). Abero di corallo (italiano). 
* "Hacia una Nueva Carta Étnica del Gran Chaco VIII" registra para el ceibo el nombre toba Nainic. (Martínez, Gustavo Javier: Fitonimia de los Tobas Bermejeños (Chaco Central, Argentina), Centro del Hombre Antiguo Chaqueño (Chaco), Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica). Los bolivianos también le dicen Gallito, Pico de gallo, Cosorió y Chilicchi.
Erythrina dominguezii Hassl. 
Sinónimos: Erythrina chacoensis Speg.
Árbol (Perenne). Nativa.
Distribución Provincias: Chaco, Formosa, Jujuy, Salta.
Países Limítrofes: Brasil, Paraguay.

Nombres comunes: Ceibo rosado, Ceibo chaqueño, Ceibo formoseño.
Erythrina falcata Benth.
Árbol (Perenne). Nativa. 
Distribución Provincias: Jujuy, Misiones, Salta, Tucumán.
Países Limítrofes: Brasil, Paraguay. 

Nombres comunes: ceibo salteño, ceibo jujeño, ceibo del Tucumán, ceibo rosado. Árbol nativo de follaje caduco, verde oscuro, tronco tortuoso, corteza profundamente  fisurada.
En climas templados y cálidos se comporta como semiperenne. 
Copa extendida, ramas arqueadas y con aguijones. Florece en grandes racimos colgantes de vistosas flores carnosas, color coral o rojo intenso. Las inflorescencias se extienden en las ramas en forma terminal.
Crece preferentemente en zonas ribereñas del Paraná y del Río de la Plata, pero también se lo puede hallar en cercanía de lagunas y zonas pantanosas.
 
Las descripciones de cronistas e historiadores nos permiten recuperar el conocimiento de antiguos usos, que generalmente se fueron perdiendo con el paso del tiempo.
Según Hierónymus: "Erythrina crista-galli L. N.v. ceibo, zuinandi, zuinana, chopo. Arbusto ó árbol  que llega, a veces, a 8 metros de altura, pero es generalmente más bajo; su tronco tiene el diámetro mayor de 1/2 metro. Se halla en BA (Buenos Aires), ER. (Entre Ríos), SF. (Santa Fe), T. (Tucumán), S. (Salta), CH. (Chaco), Corr. (Corrientes), es es especialmente abundante en las costas del Río Paraná y sus afluentes. A veces se le cultiva también a causa de sus lindas flores como árbol de adorno. Su madera es liviana, porosa, acuosa, y se reputa inútil para aplicarla á las construcciones ó en la industria; sin embargo sirve a los ribereños para la construcción de balsas improvisadas para el paso de pequeños ríos. En el tiempo del Padre Lozano trabajaron además con la madera rodelas y broqueles muy livianos. El cocimiento de la corteza  se usa en gárgaras como astringente para curar llagas. Con cataplasmas hechas de la corteza fresca machacada, curan heridas causadas por los tigres (jaguares) y otros animales. Las flores encarnadas dan color al lienzo y á la lana. Según el Padre Lozano se hizo un bálsamo con su corteza y su flor." (Hieronymus, J.: Plantae diaphoricae florae Argentinae, Buenos Aires, 1882).
Refiere Lillo: "Erythrina crista galli L. N. v.: Ceibo. Hab.: B. Aires, Entre Ríos, Misiones, Corrientes, Santa Fe, Chaco, Formosa, Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago. Circunferencia: 1,10m. Árbol muy común en los terrenos bajos y muy conocido por sus flores coloradas. La madera blanda, estoposa, de color blanco-amarillento, no tiene aplicación. La corteza colorada es empleada para lavajes de heridas, con buen resultado." (Lillo, Miguel: Contribución al Conocimiento de los Árboles de la Argentina según colecciones y observaciones de Santiago Venturi, 1910 y 1924, Biblioteca Digital del "Real Jardín Botánico).

En su estudio de la flora del Gran Chaco Fontana hace referencia al "Chopo, zuinandí, ceibo, erythrina: este árbol  que se encuentra en las orillas de los ríos, y en todos los puntos bajos y pantanosos, es inútil con respecto a su madera, tan ligera y floja, que solo puede emplearse para las balsas improvisadas, en que los indios y también los paraguayos y correntinos cruzan los ríos durante las épocas de las crecientes. De otro modo el ceibo interesa mucho como planta de adorno, por su follaje elegante y vistosas flores de un rojo muy vivo, que en forma de racimos se manifiestan por el mes de noviembre. Estas flores tiñen de color morado, y los indígenas las mezclan con una especie de bledo colorado, dando lindos tintes a sus tejidos; es árbol grande de corteza fina y viscosa; según el P. Segismundo es muy eficaz y único remedio para que no se inflamen las heridas producidas por la uña o diente del tigre; esta virtud, según él, se encuentra en el cocimiento de la corteza o de cogollos y de brotes tiernos, pudiéndose hacer un bálsamo que se conserva y es muy útil en los viajes. El tigre con frecuencia araña profundamente la corteza de este árbol, con el objeto según los naturales, de refrescar y aligerar sus garras cuando se prepara a la pesca o a la caza." (Luis Jorge Fontana: "El Gran Chaco", Ed. Solar, Hachette, Buenos Aires, 1977, pg. 182).  

El ceibo
Ya florecen los ceibos... y, en las costas del Paraná, parecen borbotones pregonando el sacrificio de una india que – lo dice la leyenda- se ofreció en aras de la libertad. Bello holocausto de princesa india. Era hija de un cacique. Tenía la bravura heredada de su estirpe... y los guerreros la llamaban cariñosamente “Anahí”: Malita..
Si, era brava Anahí...Un día se enfrentaron el acero español y la flecha guaraní. El león de Castilla y el yaguareté de las costas del Paraná estaban frente a frente. Todo parecía impregnado de una inquietud expectante...
Hasta los pájaros desde sus nidos contemplaban la escena; el sol ponía color y brillo en los aceros... y el agua rumorosa entonaba, con la fuerza de la corriente, una marcha guerrera con acentos de profecía... De pronto, el cacique dobló la testa poblada de sudor... y una mancha roja... bien roja, parecía fatídica llamarada en el pecho del guerrero guaraní.
El poniente se teñía a la distancia con tintes de agonía; y... mientras los hombres de la tribu huían en dolorosa derrota por la muerte de su jefe... el español tornaba al barco... pero esta vez la victoria dejaba en él un sabor amargo... muy amargo: en la costa había caído un valiente.
Anahí no huyó... ; Anahí palpó la herida fresca del indómito padre. Y... una fuerza loca... fuerza selvática de virginal fiereza en que florecía su raza, la obligó a erguirse. Los vientos llevaron su grito de guerra... y las huestes convocadas acudieron al combate.
El testimonio de la luna que se asomaba curiosa reemplazó al ardiente testigo que se ocultó de prisa.Anahí cayó prisionera... y la oscura bodega del barco fue su calabozo.
Ella... Ella..., en el oscuro calabozo sin ver el sol..., sin contemplar la luna..., sin mirar la tierra... sin gritar sus derechos!
Uno tras otro los lebreles y carceleros fueron cayendo. Anahí parecía una débil mujer... Pero era una cachorra de tigre americano... heredera de una estirpe que no quería entregarse. Ya había caído el tercer centinela en vergonzoso y oscuro combate allá en la bodega del barco español... y, la ira del capitán no tuvo límites. Esa rebelde merecía la hoguera.
La leña colocada al pie de un árbol ribereño... y sobre los leños: Anahí, fuertemente atada al tronco..
Ya subían las lenguas de fuego envolviéndola toda... y el tronco amigo pareció suspirar hondo... muy hondo. El corazón del árbol hospedó a la bella muchacha a quien los españoles vieron desaparecer.
Poco después, en las ramas del árbol generoso, brotaron flores rojas... bien rojas que agitadas por el viento parecían desgranarse en arengas.
Es Anahí que, año tras año, sigue gritando a todas las generaciones, que nunca es más bello el precio de la sangre que cuando se vierte en defensa de la libertad....
Un gorro frigio nos habla con elocuente simbolismo desde el corazón de nuestro Escudo Nacional... y mientras recordamos con los maestros argentinos que “Dios hizo a los hombres y soberanos a los pueblos”, en las costas del Paraná los ceibos empiezan a florecer."
(“Leyendas argentinas en la voz y en la pluma de Inés Márquez”, 1957. Compaginación de Victoria Mabel Romero, Museo Histórico Regional Ichoalay, Resistencia, Chaco, Argentina).

ANAHÍ (Canción paraguaya que musicaliza la leyenda de la flor del ceibo)
Anahí...
las arpas dolientes hoy lloran arpegios que son para ti
recuerdan acaso tu inmensa bravura reina guaraní,
Anahí,
indiecita fea de la voz tan dulce como el aguaí.
Anahí, Anahí,
tu raza no ha muerto, perduran sus fuerzas en la flor rubí.
Defendiendo altiva tu indómita tribu fuiste prisionera
Condenada a muerte, ya estaba tu cuerpo envuelto en la hoguera y en tanto las llamas lo estaban quemando
en roja corola se fue transformando...
La noche piadosa cubrió tu dolor y el alba asombrada
miro tu martirio hecho ceibo en flor.
Anahí, las arpas, dolientes hoy lloran arpegios que son para ti
recuerdan acaso tu inmensa bravura reina guaraní,
Anahí, indiecita fea de la voz tan dulce como el aguaí.
Anahí, Anahí,
tu raza no ha muerto, perduran sus fuerzas en la flor rubí.

La Flor del Ceibo (Erythrina crista-galli) fue declarada “Flor Nacional Argentina” el 23 de diciembre de 1942, por Decreto Nº 138.474/42.  

Una estampilla Argentina recuerda al histórico "Seibo jujeño de Alvear", centenario ejemplar de la especie Erytrhina falcata Benth, que fuera plantado por Torcuato de Alvear en 1878, en la Plaza General Lavalle (Buenos Aires), casi sobre el cordón de la vereda por Tucumán hacia Talcahuano.
Vínculos
El Ceibal (Toponimia del Chaco)
Sobre el Bucaré en Los árboles de Mérida (Venezuela)
“Erythrina Spp - Registro Civil Silvestre", columna a cargo de Adolfo Moreno, naturalista y escritor. (Diario El Deber, Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 30, septiembre de 2007)