sábado, 23 de octubre de 2010

Mburucuyá

Mburucuyá 
Passiflora caerulea
Passiflora misera
El nombre del género - Passiflora - deriva del latín flos passionis que significa flor del sufrimiento o flor de la pasión en alusión a la Pasión de Cristo.
Familia: Passifloraceae (pasifloráceas)
Origen: Nativa.
Otros nombres: Granadilla; Pasiflora, Flor de la pasión, Pasionaria; Mburukujá, Murucujá, Maracuyá; Parchita; Chinola; Lilikoi; Markisa; Calala, etc.

La historia de la Passiflora nos retrotae a la época de la expansión europea, durante la conquista y exploración española del Nuevo Mundo.

Fue una de las flores que más admiración causó a los colonizadores de fines del siglo XVI y comienzos del XVII, por el misticismo que su simbología despertó en el imaginario popular.
Fue hacia los primeros años del siglo XVII cuando el Papa Paulo V recibe a un grupo de misioneros que llegaban desde América, entre ellos se encontraba Fray Manuel de Villegas con un álbum de dibujos en que figuraba un grabado simbólico de la flor de Passiflora, que reproducía varios instrumentos de la Pasión, también hay quienes dicen que los misioneros llevaron como presente una planta viva; lo cierto es que ese hecho despertó la inspiración del teólogo Giacomo Bosio, un eclesiástico erudito que estaba escribiendo un tratado sobre la Pasión de Cristo, posteriormente publicada como “La Cruz y el Calvario”.
El mérito de la denominación e interpretación se atribuyen a Bosio ya que fue quien la hizo efectiva: los cinco pétalos y sépalos representan los diez apóstoles, dejando excluidos a Judas el traidor y Pedro que negó a Jesús, la corola, según dicen, con el mismo número de filamentos como espinas ostentaba la corona de Cristo. Sus estigmas simbolizan los tres clavos y la pieza central se asocia a la columna en la que Cristo fue azotado.
Los cinco estambres son vistos como cinco puntos o manchas del color de la sangre, que simbolizan las cinco llagas o heridas recibidas; por eso uno de los nombres comunes que le dieron los católicos de América del Sur y Central fue "La flor de las cinco llagas”. Además los lóbulos de las hojas son vistos con una forma similar a la de la lanza que hirió a Jesús y las manchas redondeadas en su parte inferior representan las 30 monedas de plata que recibió Judas por traicionarlo.

Este simbolismo fue embellecido y enriquecido por diversos autores con ligeras variantes y agregados, los pétalos blancos por la pureza de Jesús, los zarcillos simbolizando los látigos con que fue azotado y la fruta la salvación prometida por Jesús.

"Mburucuyá deriva del guaraní mberú-cu-oyahá, que significa “criadero de moscas”, porque con frecuencia visitan esas flores.
(Guía de Consultas Diversidad Vegetal, FACENA (UNNE)
Universidad Nacional del Nordeste, Argentina)
"El nombre de Granadilla es diminutivo de Granada, como acostumbra nuestro idioma para significar las cosas, que conviniendo en figura, o calidad, difieren en magnitud, imponiéndosele a esta planta, porque sus frutos encierran muchos granos vestidos de carne algo roxa, bastante parecida a la que envuelve los granos de la Granada. Se llama también Floos passionis, o Passionaria, porque se pretende, que en lo interior de la flor se hallan representados los instrumentos de la pasión del rdentor del Universo." (Quer y Martínez, Joseph (1695-1764): Flora española ó Historia de las plantas que se crian en España, Volumen 5)


Passiflora caerulea. Colectora zona Norte en Ruta Nicolás Avellaneda, tramo Resistencia - Corrientes (Chaco, Argentina)

Es una trepadora perenne, de hojas alternas, palmatilobadas, verde oscuro, más pálidas del envés, provista de zarcillos axilares bien desarrollados. La floración abundante está en función de la cantidad de luz que recibe la planta. Flores hermafroditas y solitarias muy vistosas.
Son individuales, blancas con corola filamentosa de color púrpura azulino; estambres amarillos, anteras voluminosas; en el centro tiene tres estigmas delgados. El principal agente polinizador natural es el mamanga (abeja grande, negra)
Frutos comestibles en forma de bayas de forma ovoide, verde cuando jóvenes y anaranjadas a la madurez, tienen cáscara cerosa; pulpa carnosa y jugosa, contienen numerosas semillas planas, rojizas, en una sustancia gelatinosa de sabor ligeramente acidulado y aromático (el color de cáscara y semilla difiere con las variedades).
Se comen al natural y se emplean en jaleas, dulces, refrescos y otras bebidas.
Un interesante Estudio de Mercado realizado por Fátima Lorena Flecha Aguilera sobre estos frutos refiere: "En el mercado mundial el principal producto elaborado a base de mburukuja es el concentrado, que se utiliza para obtener una diversidad de productos. Específicamente, el 74% de la producción mundial de concentrado de mburukuja se destina a la industria de bebidas, usado especialmente en la preparación de mezclas de jugos; inclusive constituye la base para jugos multivitamínicos. El segundo rubro con mayor participación en el mercado de concentrado de mburukuja es la industria láctea con el 12% del total, seguida por el segmento de alimentos para bebés con el 4% y el de pastelería con el 2%. Otros segmentos, que incluyen perfumería, representan el 8% del total de aplicaciones del concentrado de mburukujá." (Para acceder al Documento completo buscar: Flecha Aguilera, Fátima Lorena: Estudio de mercado y rentabilidad del mburukuja (Passiflora spp.) para uso industrial de los Distritos de San Juan Nepomuceno y Tavaí, Departamento de Caazapá. / San Lorenzo, Paraguay: Dpto. de Economía Rural, CIA, FCA, UNA, 2007.)

Desde antes de la llegada de los colonizadores la Passiflora era considerada una planta medicinal de gran importancia para los nativos americanos, por sus propiedades sedantes y para aliviar el dolor.
Según el Instituto de Tecnología y Alimentos del Brasil, el aceite que se extrae de sus semillas puede ser utilizado para la fabricación de jabones, tintas y barnices. También puede ser refinado para fines comerciales. Es comparable, en valor nutritivo y digestibilidad con el aceite de algodón.


Flor ligada al folclore nativo y a las tradiciones locales, a las letras y las artes, son numerosas las leyendas, canciones, poemas y otras manifestaciones artísticas como la pintura, que la tienen como protagonista.
A continuación dos versiones de leyendas referidas a su creación:

“La leyenda de Mburucuyá: Mburucuyá era una muchacha española, hija de un capitán, que se había enamorado de un indio guaraní con quien se veía a escondidas de su padre todos los días cuando empezaba a oscurecer. Éste había decidido que su hija debía casarse con un joven capitán español. Una noche, el indio no apareció, había sido asesinado por el padre de Mburucuyá. Al enterarse, ella se hundió una flecha de plumas en el corazón que quedó sobre su pecho como una flor y cayó sobre el cuerpo de su amado muerto. Tiempo después en ese lugar brotó una planta hasta entonces no vista. Esa planta era el mburucuyá.”
(Diario La República, Corrientes, Argentina, Ed. 12/11/2006)

Lázaro Flury (1909-2002), una de las figuras más destacadas en el campo de la folclorología, publica la siguiente versión sobre la leyenda Mburucuyá: "Aconteció esto en las cálidas tierras de Tupí, hace muchísimos años. Tupán no había creado todavía en aquel entonces ni el guayacán, ni el curupay, ni el canambí, ni muchas otras plantas prodigiosas, obra de sus milagros...
Había sobre la costa del Paraná una tribu feliz, muy feliz... Su cacique se llamaba Irnndi y la vida era una bendición de paz y felicidad. Para dicha mayor Irnndi tenía una hija cuyos ojos rivalizaban en esplendor con el Sol, a quien adoraba y adoraba su gente. Como era tradicional, antes de morir, Irnndi expresó que era su voluntad que su hija Isapi (rocío) se casara con el cacique Acaviray...Y aquí comenzó la tragedia. Isapi no lo amaba y no podía amar a ese hombre inhumano con su gente, sensual y desenfrenado... .
Y cuando su padre murió, antes que Acaviray pudiera tomarla, huyó por el bosque, resuelta a morir antes que caer en sus manos. Anduvo muchos días y muchas noches, hasta que sus fuerzas se agotaron y cayó rendida en la selva. Mientras la fiebre la consumía veía pasar en sueños las aguas del Paraná, al alcance de sus manos, deslizándose suaves y rumorosas, para darle en sus hilos cristalinos el precioso líquido para apagar su sed. Y ella bebía.. .bebía. .. hasta que las sombras de la inconsciencia más completa se apoderaron de su frágil y delicado ser.
Quiso Tupán que un sacerdote que vivía con sus indios en las inmediaciones, la encontrara en la selva moribunda. Calmó su sed, sació su hambre y la llevó a su Misión. Ahí Mburucuyá aprendió la lengua de aquel hombre blanco, y de sus palabras dulces, conoció al Dios cristiano, infinitamente bueno, todo amor y misericordia.
Nunca había soñado con un Dios tan bueno y grande que brindó hasta su sangre para salvar a los hombres. Que no conoce ni el odio, ni la venganza, ni la maldad. ¡Un Dios que llama a los hombres para salvarlos! !Que los ama!... ¡
Oh; infinito misterio de las cosas! ¡Nunca lo había soñado, nunca!...
Los indios convertidos que no conocían su nombre la llamaron Mburucuyá. En el silencio de las noches ella prometió a ese Dios bueno ofrendar algo en su honor. Y lo propuso al misionero: ir a la tribu que fue de su padre y ofrecerle en la Cruz el camino de la salvación. Y así lo hicieron. Caminaron largos días por la selva y sendas noches. Mburucuyá iba eufórica a cumplir con aquel deber de gratitud.....
Llegaron por fin, y ella, Isapi, la hija del cacique Irundi, explicó el alcance de la visita y el mensaje de Amor en nombre de Aquel ser infinitamente bueno, que había llenado de amor su corazón.
Acaviray, el taimado, escuchó atento a la desertora y, finalmente, con toda frialdad y cinismo, ordenó el lanceamiento de ambos. Misionero y sierva cayeron bajo las flechas arteras en la quietud de la selva, y la cortina de la noche se extendió sobre un drama más...
Pero al día siguiente en el preciso lugar de la ejecución había brotado una planta nueva. Era el Mburucuyá. Su flor era una cruz y Dios puso en ella los atributos de. su pasión: los tres clavos que horadaron sus manos y pies, la corona de espinas que ciñó su frente; las cinco llagas de luz y en el corazón de su corola, una a una las gotas de su sangre preciosa. Y fué desde entonces la eterna Mburucuyá, símbolo del sacrificio por amor a su Dios...
Y Acaviray, al morir, se convirtió en pájaro agorero del mal, cuyo graznido anuncia el odio, y anda por los montes sin reposo, despreciado de todos, llevando aún en sus ojos sanguinolentos todo el rencor que lo incitó al crimen... Es el cuervo o pitá cumpliendo su condena interminable. en la soledad de los bosques umbríos por los siglos de los siglos...." (
Flury, Lázaro: “Leyendas Americanas”, Ciordia y Rodríguez Editores, Bs.As. 1951)


Passiflora misera en alambrado perimetral, Colectora zona Norte en Ruta Nicolás Avellaneda, tramo Resistencia - Corrientes (Chaco, Argentina)



Filatelia Argentina: Mburucuyá o pasionaria (familia Passifloraceae), Passiflora caerulea L. Tirada: 80.000 ejemplares

Vínculos
Mburukujá, Siembra, cuidados y cosecha, Por el Agr. Gilberto Chávez, en Diario ABC, Paraguay
Producción y ventajas del Mburukujá, por el Ing. Agr. José F. Bareiro
La parchita (Passiflora incarnata), por el Prof. Christian Cazabonne 

1 comentarios:

En todos los medios dijo...

Muy buenos los datos. Gracias por la información. Buena Semana Santa