martes, 17 de agosto de 2010

Palo Cruz

Palo cruz  
Tabebuia nodosa (Griseb.) Griseb.
Sinónimos: Bignonia morongii; Gelseminum nodosum; Tabebuia nodosa var. parviflora; Tecoma nodosa.

Familia: Bignoniaceae.
"Bignoniaceae: El nombre de la familia tiene su origen en en el género Bignonia L., que honra la memoria del Abate francés Jean Paul Bignon (1662-1743). Bignon estuvo a cargo de la Librería Real y de la Biblioteca Nacional de Francia desde 1718-1741, período en el cual la institución alcanzó su glorioso cenit." (González, J.: “Explicación Etimológica de las Plantas de la Selva”, Flora Digital de la Selva, Organización para Estudios Tropicales).  

Origen: Nativo.
Nombres comunes: Cruz caspi; Ibirá curuzú ("palo cruz" en guaraní); Ibiratí; Labón; Martín Gil; Palo cruz; Palo barómetro; Palo sinverguenza; Payagua labón; Tatai (Izoceño-guaraní); Toro rata-í; Toro ratay / Tororatay; Uinaj / Huinaj / Uiñaj / Huiñaj / Huiñal; Villic (toba); Yagua ratay / Yaguá rataí.
Labão, Lavão, Torataí (portugués).
Uno de sus nombres comunes recuerda al escritor cordobés “Martín Gil” (Córdoba 1868- Buenos Aires 1955), un meteorólogo que durante varios años estuvo al frente del Observatorio Astronómico y además a cargo de la dirección del Servicio Nacional de Meteorología. Fue miembro del Consejo Nacional de Educación y de la Academia Argentina de Letras.
El nombre se relaciona con las propiedades que le atribuyen de predecir lluvias y tormentas a través de su floración, motivo por el cual también se lo conoce como “palo barómetro”.


Árbol de pequeño a mediano porte, corteza pardo grisácea con surcos longitudinales profundos, ramas nudosas, tiene la particularidad de que las ramas secundarias se disponen en ángulo recto respecto a la principal, formando cruces, de allí su nombre de "palo cruz". Hojas simples, opuestas o fasciculadas, espatuladas, ápice obtuso, de borde entero, coriáceas. Flores solitarias, en pares o grupos de a tres sobre los braquiblastos. Tienen caliz tubular campanulado, corola amarilla, pentámeras. El fruto es una cápsula linear castaña a la madurez que contiene semillas aladas (con dos alas laterales). Florece casi todo el año.
Refiere Hieronymus sobre Tecoma nodosa Gr.: "N.v. Palo cruz, Quiñac. 
"Árbol ó arbusto de 4 á 5 metros de elevación y cuyo tronco alcanza un diámetro de 1/4 metro. La madera es de buena calidad y se hacen principalmente con ella cucharas, bastones, cabos de herramientas y demás objetos." (Hieronymus, J.: Plantae diaphoricae florae Argentinae, Buenos Aires, 1882).

Palo cruz o Huiñaj, "Cuentos y leyendas populares de la Argentina":
"El árbol sagrado, bendecido por la Virgen, que se llama palo cruz o huiñaj, tiene su leyenda. Tiene las ramas completamente secas, en cruz las ramas principales y las ramitas pequeñas, siempre en cruz. Se estila tener en los patios de las casas, por ejemplo en el campo, donde no hay pararrayos, porque nunca cae un rayo en las ramas del palo cruz. Es un árbol seco, o tiene sus hojitas, pero no se nota jamás ni indicio de pimpollo o de floración. pero, cuando se avecina un cambio de tiempo, una tormenta, amanece cubierto de flores amarillitas. La presencia de la flor es un anuncio de tormenta. Dicen que la planta fue bendecida por la Virgen porque la ocultó con las ramas que entonces tenían muchas hojas, cuando la persiguieron a ella y al Niño. También dicen que la salvó de una gran tormenta con muchos rayos." (testimonio de Amanda Barrionuevo, Santiago del Estero, reproducido en el libro de Vidal de Battini, Berta Elena (1900-1984): "Cuentos y Leyendas populares de la Argentina". Tomo VIl, Edic. Culturales Argentinas, Secretaría de Cultura, Ministerio de Educación y Justicia, Biblioteca Virtual Cervantes).

"Palo' i cruz es una planta bendecida por la Virgen. Y le ha dado el poder de proteger de los rayos. Siempre traemos ramitas de la planta y la tiramos en los techos y ponemos sobre los horcones de la galería para proteger de las tormentas bravas. Todas las ramas del huiñaj están en forma de cruz. Solo florece de golpe cuando va a llover, es una hermosura ver la planta llena de flores. Pero la planta siempre parece seca, toda de crucecitas, cuando no llueve. En el campo, cuando anda la gente y viene una tormenta brava, áhi nomás buscan al palo'i cruz y se protegen." (testimonio de Josefa Tolosa, Ancocha, Atamisqui, Santiago del Estero, reproducido en el libro de Vidal de Battini, Berta Elena (1900-1984): "Cuentos y leyendas populares de la Argentina". Tomo VIl, Edic. Culturales Argentinas, Secretaría de Cultura, Ministerio de Educación y Justicia, Biblioteca Virtual Cervantes)
* Huiñaj o huinaj es nombre del mataco huillaj, "cruz"



Leyenda: "El Huiñaj" (de Coluccio, Félix: "Folklore infantil", Ed. Corregidor, Argentina)
"Es un árbol hermoso que crece en el centro del país, pero especialmente en Santiago del Estero. También se le conoce con otros nombres, como palo cruz, ibitatí, yaguá rataí y tororatay. Los campesinos entienden que es un barómetro vegetal, pues siempre que se cubre de hermosas flores amarillas, anuncia lluvias, las que realmente se producen.
Según relata la tradición oral, en época de la conquista española, vivía en una aldea de la provincia de Santiago del Estero, una tribu aborigen cuyo cacique tenía una hija hermosísima que provocaba la admiración de otras tribus vecinas.
El amarillo era su color predilecto y vestía siempre con amplia túnica. Acostumbraba adornar sus cabellos y aún su cuello, con flores y cuentas del mismo tono.
Por lo común, la joven permanecía en su choza, tejiendo o hilando, y salía muy de tarde en tarde.
Las tribus vecinas observaron con sorpresa, que cada vez que ella aparecía, el día siguiente llovía.
Empezaron a mirarla con respeto y temor, como si realmente fuera la causa de la lluvia y que en realidad siempre esperaban.
Pasó el tiempo. La joven enfermó y ya no se le vio más por el monte. Las tribus oraron e invocaron a los dioses por la salud de la bella enfermita. Pero ella moría a causa de un mal desconocido por el hechicero mayor.
La sequía atacaba el campo y el viento completaba su obra destructora envolviendo el monte en gigantescas nubes de polvo.
Los indios clamaban por ver de nuevo a su niña de paseo, para que la lluvia, como una bendición, cayera sobre la tierra desolada...
Los dioses, entonces, oyeron sus ruegos y convirtieron la niña moribunda en un hermoso árbol, el huiñaj, que se cubre de flores amarillas para anunciar que la lluvia está próxima."


Vínculos
Zapater, María A.; Califano, Laura M.; Castillo, Elvio M. Del; Quiroga, Mirta A.; Lozano, Evangelina C.: "Las especies nativas y exóticas de Tabebuia y Handroanthus en Argentina", Redalyc, Sistema de Información Científica, Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal. Darwiniana, Vol. 47
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