Pisonia zapallo
El nombre del género Pisonia rinde honor a Willem Pies (1611-1678), latinizado como Piso, médico y botánico natural de Leyden (Holanda), quien recolectara plantas en el noreste de Brasil a mediados del siglo XVII bajo los auspicios del príncipe Johan Maurits van Nassau. Piso fue autor “De Medicina Brasiliensi”, publicada en 1648. "Las observaciones y anotaciones fueron tantas, pero tantas, que Piso desdobló su contribución en cuatro libros diferentes. En el primero de esos registros hace una descripción hipocrática del lugar, con la rotulación académica de "De Aere, Aqyuis et Locis", un estudio detallado sobre la natureza, el clima y las condiciones de vida en el Brasil. En el otro, el segundo "De Morbis Epidemiis", trabaja la problemática de las dolencias en la Colonia, destacando, como está en Carlos Alberto Miranda, el tétano, las boubas, la sífilis, el mal del bicho, las verminosis y las fiebres. Aborda, también, las prácticas terapeúticas, fijandose en la experiencia acumulada por los indios. En el próximo, el tercero, se dedica a los animales (con pezuñas), haciendo alusión a los antídotos que conoce: "De Venenatis et Antidotis". Finalmente en el último, titulado "De Facultatibus Simplicium", describe de forma minuciosa la acción de las plantas medicinales y las respectivas virtudes.” (Pereira, Geraldo: “A medicina e os Medicos de Pernambuco, O Pioneirismo da Ciencia e a Procrastinacao do Ensino”, en la página de la Sociedade Brasileira da Historia da Medicina)
Familia: Nyctaginaceae.
Otros nombres: Zapallo caspi, Ombú ra, Palo corcho, Palo bobo, Palo zapallo
Origen: es una especie del Brasil austral, Paraguay, noroeste del Uruguay y noreste de la Argentina.


Av. Laprida 800/900, Resistencia, Chaco
Árbol caduco de mediano a gran porte, copa densa y redondeada, corteza lisa, castaña grisácea, ligeramente agrietada con los años, madera blanda y liviana, porosa.
Propiedades: melífera, ornamental, maderera y medicinal, especialmente en el tratamiento de la diabetes.
La madera es de fácil trabajabilidad apta para cajones y embalajes, accesorios para calzados, mangos de herramientas, tornería, cielorrasos, etc. También se encontaron menciones de su usos para pasta de papel. (Chancerel, Lucien: Flore Forestiere du Globe, París, 1920, en Biodiversity Heritage Library)
"Al contrario de las otras especies, el Francisco Alvarez (Pisonia zapallo Gris.) prefirió lugares fuertemente sombreados donde tuvo más renovales que en sitios poco sombreados. Donde existían áreas basales menores de 20m2/ha e intensidades de luz mayorres de 15%, lugares que prefieren la mayoría de las otras especies, no se encontraron plantas jóvenes de Francisco Álvarez. Parece que es una especie muy umbrófila de caracter climático." (Wenzzel, Matthias, Hampel, Hermann: REGENERACIÓN DE LAS PRINCIPALES ESPECIES ARBÓREAS DEL CHACO HÚMEDO, Revista Quebracho Nro. 6)



En el Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Arturo Seelstrang refiere: "El yucurubuzú (jukyry vusu) llega a tener grandes dimensiones, crece en terrenos húmedos y tiene de particular que sus hojas grandes de 15 centímetros de largo por ocho de ancho, pueden suplir al papel de arena para pulir la madera. En cuanto a la madera se asemeja a la del ceibo, liviana y de color blancuzco." (Seelstrang Arturo: Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Primera Edición: Tipografía y litografía del "Courier de la Plata", Buenos Aires 1878; 2a Edic. EUDEBA 1977).
"La madera de Pisonia zapallo Griseb. ha sido muy utilizada para encofrado por la aspereza que le proporciona la estructura anómala de su leño y también para la fabricación de cajones fruteros. Las hojas frescas contienen saponinas, taninos y resinas. La corteza de la raiz tiene propiedades emetocatárticas. Las hojas se utilizan en infusión como antiblenorrágico y en decocción, sea en lociones o en inyección contra la leucorrea" (Nyctaginaceae, Guía de Consultas Botánica II, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura (UNNE), Corrientes, Argentina)
El nombre común de azota caballo (y otros similares: sota caballo, asoita, etc.) tienen su origen en el uso que se daba tradicionalmente a sus ramas, largas y flexibles, a manera de látigo, para estimular a los caballos.
La denominación guaraní, caá-ovetí-guazú, significa “planta blanquecina grande”.
El Diario ABC de Asunción (Paraguay), relata la historia de uno de sus nombres comunes, “Francisco Álvarez”: “Arbol con nombre de gente: Francisco Alvarez es el nombre de un árbol de gran altura y madera blanca de propiedades medicinales, especialmente en el tratamiento de la diabetes. Su nombre proviene de una leyenda de la región correntina (República Argentina), que refiere que un gaucho benefactor de los pobres, llamado Francisco Alvarez, era perseguido por las fuerzas policiales, por lo que tuvo que meterse en un monte, en la costa de un estero; encontró un frondoso árbol de grueso tronco ahuecado, donde se introdujo, logrando esconderse y así burlar a sus perseguidores. Así como el gaucho que robaba para dar los frutos de sus fechorías a los más necesitados, el árbol que sirvió de escondite también era benéfico, pues ayudaba a sanar o aliviar algunas dolencias graves, por lo que la gente empezó a llamarle con el nombre del gaucho bueno.” (Diario ABC, Asuncion, Paraguay, Ed. Domingo 6/05/2007).
La Leyenda del Árbol Francisco Álvarez* (Formosa, 1963): "Dice que era un correntino, un gaucho perseguido por las partidas de milicianos o de milicos. Y este hombre se llamaba Francisco Álvarez. En una oportunidad le acosaba mucho la partida y tuvo que entrar en un monte, en la costa de un estero. Dejó el caballo y se introdujo a pie en el monte. Bueno, éste, cuando estuvo más o menos unos metros dentro del monte, ya, él encontró un árbol enorme, de tronco grueso, con un hueco. Entonces se introdujo dentro de ese árbol, dentro del hueco y ahí se quedó escondido. Los milicos pasaban, lo buscaban............ Le buscaron todo el monte y no lo pudieron encontrar. Entonce salieron, abandonaron la búsqueda, y luego el salió. Y desde ese día la gente de la comarca, comenzó a llamarle Francisco Álvarez a ese árbol. Y a todos los árboles de esa clase se llama Francisco Álvarez. Era un gaucho perseguido, pero bueno, con la gente de la comarca. Con los pobres.
*Francisco Álvarez o caspi zapallo (Pisonia zapallo). Árbol de gran altura y madera blanda. (Vidal de Battini, Berta Elena: "Cuentos y Leyendas populares de la Argentina, Tomo VIII, Edic. Culturales Argentinas, Ministerio de Educación y Justicia, Secretaría de Cultura, Buenos Aires. Biblioteca virtual Cervantes)
La Leyenda del Árbol Francisco Álvarez* (Formosa, 1963): "Dice que era un correntino, un gaucho perseguido por las partidas de milicianos o de milicos. Y este hombre se llamaba Francisco Álvarez. En una oportunidad le acosaba mucho la partida y tuvo que entrar en un monte, en la costa de un estero. Dejó el caballo y se introdujo a pie en el monte. Bueno, éste, cuando estuvo más o menos unos metros dentro del monte, ya, él encontró un árbol enorme, de tronco grueso, con un hueco. Entonces se introdujo dentro de ese árbol, dentro del hueco y ahí se quedó escondido. Los milicos pasaban, lo buscaban............ Le buscaron todo el monte y no lo pudieron encontrar. Entonce salieron, abandonaron la búsqueda, y luego el salió. Y desde ese día la gente de la comarca, comenzó a llamarle Francisco Álvarez a ese árbol. Y a todos los árboles de esa clase se llama Francisco Álvarez. Era un gaucho perseguido, pero bueno, con la gente de la comarca. Con los pobres.
*Francisco Álvarez o caspi zapallo (Pisonia zapallo). Árbol de gran altura y madera blanda. (Vidal de Battini, Berta Elena: "Cuentos y Leyendas populares de la Argentina, Tomo VIII, Edic. Culturales Argentinas, Ministerio de Educación y Justicia, Secretaría de Cultura, Buenos Aires. Biblioteca virtual Cervantes)
Francisco Álvarez: Nashivic: Según cuentan los tobas (QOM), hace mucho tiempo el sol se estaba por apagar y la gente fué avisada por un médico "OIQUIAXAIC" conocedor del cielo y de la tierra; entonces él recomendó a la gente que para sobrevivir debían utilizar como leña la madera del Francisco Álvarez, porque otras maderas no arderían. Francisco Alvarez seca mucho y arde fácil por fricción y era una de las maderas usadas por los tobas para encender fogatas. (Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, Colección Educ-ar)
Vínculos
Guía de Consultas Botánica II. Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura (UNNE), Corrientes, Argentina
La peculiar relación del "Azota caballo" con los jinetes y sus animales de monta, publicado en “El Heraldo”, Ed. Digital, Concordia, Entre Ríos
Acoita-cavalo (Luehea divaricata)
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