lunes, 17 de diciembre de 2007

Ambay

Ambay
Cecropia pachystachya Trécul 
Sinónimos: Cecropia adenopus; Cecropia adenopus var. lyratiloba; Cecropia adenopus var. macrophylla; Cecropia adenopus var. vulgaris; Cecropia lyratiloba.
Barrio Parque Ávalos, calle San Buenaventura del Monte Alto 1000/1500
Cecropia, dedicado a Cécrope, el primer rey ateniense; pachystachya, del griego, significa flor en espiga.
La Acrópolis de Atenas, la más representativa de las acrópolis griegas también es conocida como Cecropia en honor del legendario hombre-serpiente,
Cécrope: el primer rey ateniense.

"Cecropia: El nombre del género fue dedicado a la figura mitológica griega de Cecrops, quien presumiblemente fue el primer rey ateniense. Cecrops era representado con el torso humano, y de la cintura para abajo tenía forma de una serpiente, o la cola de un pez. Él instruyó a los atenienses sobre el matrimonio, los rituales fúnebres y también les enseñó a leer y escribir." (González, J.: “Explicación Etimológica de las Plantas de la Selva”, Flora Digital de la Selva, Organización para Estudios Tropicales)
Por su parte el profesor Goro Hashimoto (Plantas brasileiras: Embauba) refiere que el nombre genérico Cecropia posee dos significados:
a) "Kekrops", de la mitología griega - un ser mitad humano y mitad cobra- un hijo del Dios de la Tierra. b) En griego, significa
resonar, ya que los gajos huecos eran utilizados para confección de instrumentos musicales. 

El epíteto pachystachya derivado del griego pachy: grueso, robusto y stachyo, stachys: espiga, en referencia a las inflorescencias.
Familia: Cecropiaceae.
Origen: nativa de Argentina, Brasil y Paraguay.
Lugares donde se la ha encontrado (de acuerdo a las citas documentadas en el SIB - Sistema de Información de Biodiversidad): Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones, Santa Fe.
Nombres comunes: Ambai, Amba'i, Amaba'y, Ambaiba, Ambay guazú, Ambá-, Palo de lija.
Ambaíba, Àrvore da Preguiça, Caixeta,  Caixeta-do-campo, Embaúba, Embaúva, Embaúba do brejo, Imbaúba, Preguiceiro, Umbaúba, Umbaubeira (Brasil).
El nombre dado en Brasil - Àrvore da Preguiça o Preguiceiro - se debe a los mamíferos cuyas especies son popularmente conocidas como 'perezosos' (Folivora), animales de pelo largo, que viven en las copas de los árboles de la selva de América Central hasta el norte de Argentina y que se alimenta de los frutos de Cecropia. (Wikipedia: Folivora).
Árbol dioico de fuste esbelto, libre de ramas hasta gran altura (copa alta), tiene la corteza lisa y fina de color grisáceo anillada horizontalmente.
Hojas caducas de gran tamaño, son palmatilobuladas y de largos pecíolos, presentan una marcada diferencia de coloración entre ambas caras, verde oscuro en la cara superior (haz) y blancuzco y pubescentes en el envés. Flores muy pequeñas agrupadas en racimos que dan lugar a la formación de frutos que sirven de alimento a los pájaros.

Tradicionalmente empleado para tratar las afecciones de las vías respiratorias, sus propiedades medicinales determinaron su incorporación en la sexta edición de la Farmacopea Nacional Argentina. 
En el Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Arturo Seelstrang lo menciona como una de las especies características del Chaco: "Ambaú: es un árbol de adorno muy hermoso, crece en terrenos húmedos y de fácil cultivo desde que se cuente con riego. La madera es blanca y de la consistencia del sauce. Las hojas son grandes como las del tártago y en forma de estrellas; una de sus faces es de color verde oscuro y el reverso de un color blancuzco y alguna completamente blancas, de suerte que todo el follaje ofrece un aspecto sumamente extraño y a la vez elegante, cuando un soplo de viento viene a levantar las hojas, pareciendo entonces por el efecto de los rayos del solla copa completamente plateada, teniendo la misma perspectiva que los álamos de Holanda o blancos. Da la fruta en racimos compuestos de tres, cuatro o cinco frutitas cilíndricas, delgadas y largas, como pequeñas bananas; son buenas para comer y hacer dulces con ellas." (Seelstrang Arturo: Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, Primera Edición: Tipografía y litografía del "Courier de la Plata", Buenos Aires 1878; 2a Edic. EUDEBA 1977).
Lillo registra: "Cecropia adenopus Mart. N. v. Ambay (Mis.); Palo de lija (Mis.)
Hab.: Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa. Circunferencia: m. 0.90.
Árbol alto, no muy grueso, que crece á orilla de los ríos, sea en tierra firme como en las islas; fácil de conocer por sus grandes hojas blanquecinas debajo; éstas son ásperas y dan al árbol el nombre de «Palo de lija». (Lillo, Miguel: Contribución al Conocimiento de los Árboles de la Argentina según colecciones y observaciones de Santiago Venturi, 1910 y 1924, Biblioteca Digital del "Real Jardín Botánico)

Considéranse las hojas como remedio para la tos y se llevan a Rosario y Buenos Aires. 
La Facultad de Agroindustrias de la Universidad Nacional del Nordeste (Chaco, Argentina) refiere que “el Ambay (Cecropia pachistachya) es uno de los árboles más frecuentes en el sector Cataratas del Parque Nacional Iguazú. Tienen el tronco recto con compartimentos huecos separados por tabiques donde viven hormigas del género Azteca. Las agresivas hormigas protegen su territorio, en este caso el árbol, contra diversos herbívoros como las hormigas podadoras. A cambio obtienen refugio y alimento de estructuras especiales llamadas cuerpo de Mullerian, que son paquetes de hidratos de carbono situados en la axila de las hojas. Muchas especies utilizan las hormigas para defensa atrayéndolas con estructuras glandulares llamadas nectarios extraflorales. Se ubican en cualquier parte de la planta que no sean las flores, de allí su nombre. La producción de néctar, líquido azucarado, atrae a las hormigas, las que protegen a la planta (su alimento) de otros predadores.” (Las plantas y su estructura, Facultad de Agroindustrias, Universidad Nacional del Nordeste, Chaco, Argentina)
Cecropia pachystachya, ambay (propiedades alimenticia, forrajera, medicinal y ornamental) 
Cecropia peltata, amba-i (propiedades medicinal y textil).
El Catalogo de Especies Forestales la define como "una especie característica de los bosques secundarios de la Región Oriental. También se encuentra en los bosques húmedos con mejor drenaje del Chaco húmedo. Se establece rápidamente en los claros producidos por tormentas, caídas de los árboles grandes o por el hombre. Frecuenta los matorrales y orillas de selvas, arroyos y ríos. Las ramitas huecas están habitadas por hormigas bravas (Azteca). Los frutos son buscados por los pájaros, murciélagos y otros animales que dispersan las semillas. En varios países se utiliza la madera de especies relacionadas para pulpa y papel, o como sustituto de la madera de balsa (Ochroma pyramidale). También se mezcla para la fabricación de bloques de cemento. Las hojas y corteza poseen propiedades de valor para productos expectorantes y antiasmáticos. Se le atribuyen propiedades antigonorreicas."
Víctor Manuel Patiño meciona que Juan Pérez de Zurita, en su relación de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), hacia 1586, había dicho: "Hay otra fruta que llaman ambaybas: es el árbol tan grande como higueras, aunque las hojas mucho mayores; la fruta es, que sale un pezón y deste pezón, salen cinco o seis como dedos de un geme en largo, y tomándola del cabo, se queda la fruta en la boca y queda la vena limpia. Es fruta suave y muy delicada." (del libro de Patiño, Víctor Manuel: Historia y Dispersión de los Frutales Nativos del Neotrópico. Publicación CIAT Nro. 326, Centro Internacional de Agricultura Tropical, Cali, Colombia)
La Biblioteca Virtual Temakel reproduce el ensayo "Los amigos árboles" Pequeñas historias de árboles ciudadanos, del escritor Girala Yampey, quien se refiere al Amba'y en uno de sus relatos:  
Amba’y (Poligala): "En todas partes se los ve. En los pueblos, en los montes y en las ciudades. Aparecen en cualquier lugar. Nadie se ocupa de plantarlos, aunque muchos conocen la eficacia de las tisanas preparadas con sus hojas para combatir la tos y los catarros.
Crecen en los sitios menos esperados pues los pajaritos, que apetecen sus frutos dulcísimos, se encargan de llevar y sembrar sus semillitas por todas partes, deyectándolas en cualquier lugar.
Varios remedios farmacéuticos de prestigio, tienen como base la esencia del Amba’y, que en castellano se llama Poligala. Es una de las tantas contribuciones de los guaraníes. Avezados herbolarios que legaron a la farmacopea mundial el conocimiento de las cualidades de éste pequeño árbol, además de muchas otras hierbas.
Desde mi niñez, conozco sus propiedades curativas. He tomado en cientos de ocasiones la cocción de sus hojas junto con el Jaguarundi (justamente, en Punta Tacuara, encontré unas matitas agrupadas de ésta pequeña planta) Desde aquellos tiempos, conozco la eficacia del Amba’y. Donde quiera que uno vaya los verá con sus hojas semejantes a manos abiertas ofreciendo ayuda. Es una medicina útil y a mano. Siempre los miro con simpatía."

La Institución Educativa Florencio Godoy Cruz publica la siguiente leyenda: EL AMBAÍ Y SUS AMIGOS
En el ecosistema guaraní
Esta historia sucedió en los orígenes de los tiempos, cuando Ñamandú, el ser superior de los guaraníes, pobló de árboles la tierra que habitaría su pueblo, junto al curso de los ríos de Paraguay, Brasil y el nordeste argentino.
Así fue como los claros de los bosques cercanos al agua se cubrieron de valiosos árboles: de la mítica palmera pindó; del árbol de la palabra-alma: el cedro; de la rosácea imponencia del lapacho; del áureo resplandor del iryrá pytá; del reluciente vaivén de la tacuara ritual y, entre muchos otros, de un árbol muy buscado por la empalagosa dulzura de sus frutos: el ambaí.
Esta planta arbórea tiene su tronco recto y cilíndrico a dieciocho metros. Su corteza externa gris, casi lisa, tiene como unos anillos en los nudos. Todo su interior es hueco, dividido en innumerables celdillas. La copa del ambaí es muy abierta, con pocas ramas, gruesas y largas. Un largo pecíolo de felpuda corteza sostiene a la hoja palmilobulada, cuya áspera cara superior es verde oscura y la inferior suave y blanquecina. Las hojas, brotes y corteza del ambaí son medicinales para las vías respiratorias.
Los frutos del ambaí se abren a la luz de la luna y cuelgan en espigas, como dedos. Ellos son tan dulces y empalagosos que hacen la delicia de los niños guaraníes: los mitaí, de los monos aulladores o carayá, de los monitos tití, de los azules loritos tuí, de los pájaros, murciélagos, coatíes y demás animalitos del bosque que se alimentan entre sus ramas o al pie del árbol. Todos ellos ingieren el fruto y luego despiden las semillas, diseminando por todas partes la especie del ambaí.
Por todo esto el ambaí es uno de los árboles más queridos de la región guaraní. Sin embargo, hubo un tiempo en que la planta se puso tan triste que Ñamandú le preguntó:
- Ambaí, ¿qué te pasa que andás tan triste?
Y el ambaí le contestó:
- Ñamandú, hay unas hormigas arara-a que no sólo comen mi fruto, sino también cortan mis hojas y dificultan mi alimentación y respiración.
- Eso no es justo – dijo Ñamandú -. Voy a traerte otras hormigas para que te defiendan y te protejan. Pero tendrás que darles alimentación y alojamiento.
- ¡Sí, sí, voy a darles casa y alimentos! ¡Que vengan! ¡Gracias, Ñamandú!
Desde entonces, miles de hormigas coloradas, las aztecas, viven alojadas en el interior del tronco y de las ramas del ambaí, en pequeños compartimentos. Cada rama es como un barrio y todo el árbol parece una ciudad.
Así fueron organizando estas pequeñas hormigas, durante miles de años, su hábitat en el interior del ambaí. Hábitat que las belicosas hormigas defienden con bravura, convirtiéndose en guardianas del árbol. Ninguna hormiga cortadora sube al ambaí, porque es atacada de inmediato. Hasta algunos insectos depredadores son ahuyentados por el ácido olor que despiden las aztecas.
Por otra parte, las hormigas hallan el alimento promedio en unas excrecencias o especies de bolsitas comestibles que el ambaí prepara en la base del pecíolo de sus hojas.
Y aunque por vivir siempre en la oscuridad del tronco las hormigas fueron perdiendo la vista y sólo se guían por sus antenas, cuando deben emigrar por causa de crecientes o porque deben cambiar de residencia, siempre lo hacen a otro joven ambaí.
Este es un claro ejemplo de simbiosis, es decir, de interrelación, de convivencia entre dos seres de la naturaleza, un vegetal y un animal, entre el ambaí y la hormiga azteca. Un verdadero gesto de amistad y solidaridad en el ecosistema del mundo guaraní.
Y esta es la historia de solidaridad que sucedió hace mucho, muchísimo tiempo y aún sigue sucediendo, al menos entre las plantas y los animales.

Vínculos
Herbotecnia - Plantas medicinales: Amba-í ó Ambay
Plantas brasileiras: Embauba, por el Profesor Goro Hashimoto
Los Amigos Árboles, por Girala Yampey en la Biblioteca Virtual Temakel de Esteban Ierardo

4 comentarios:

  1. Sus hojas son espectaculares para combatir la influenza estacional y ayudar a sobrellevar la influenza H1N1

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  2. estoy haciendo un bonsai de ambay...

    mi abuela me hacia te de sus hojas para combatir la tos... es muy efectivo, hay jarabes y caramelos hechos de esta planta...

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  3. a nuestra hija le pusimos de nombre Ambay en honor a ese arbol...

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  4. exacto yo tengo una y la hoja la hervir junto a una buena cantidad de miel y limon ,se obtiene un te negro de gran eficacia para la tos y el catarro muy profundo ...muy curativa !!!!!

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