domingo, 11 de noviembre de 2007

Jacarandá

Género Jacaranda / Jacarandá, Carobá, Tarco
Jacaranda mimosifolia D. Don.
Sinónimos: Jacaranda acutifolia; Jacaranda chelonia; Jacaranda ovalifolia.
Jacarandá es un nombre de origen tupí que significa fragante; el epíteto mimosifolia, tiene su origen en el género Mimosa L. y en el latín folium: hoja, en alusión a la similitud de sus hojas bipinnadas con las de las mimosas. 
Familia: Bignoniaceae. 
"Bignoniaceae: El nombre de la familia tiene su origen en en el género Bignonia L., que honra la memoria del Abate francés Jean Paul Bignon (1662-1743). Bignon estuvo a cargo de la Librería Real y de la Biblioteca Nacional de Francia desde 1718-1741, período en el cual la institución alcanzó su glorioso cenit." (González, J.: “Explicación Etimológica de las Plantas de la Selva”, Flora Digital de la Selva, Organización para Estudios Tropicales). 
Lugar de origen: Sudamericano (habita regiones tropicales de Brasil meridional, Paraguay, Bolivia, Argentina y Uruguay). Actualmente es cultivado como árbol ornamental en los trópicos y subtrópicos de casi todo el mundo.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza* incluye al jacarandá entre la especies vulnerables. (Consultar índices en Prado, D. 1998. Jacaranda mimosifolia. The IUCN Red List of Threatened Species).
*La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, en inglés: IUCN) es una organización internacional dedicada a la conservación de los recursos naturales fundada en 1948. Tiene su sede en Gland, Suiza. Es la organización medioambiental más antigua y grande del mundo.
Nombres comunes: Flamboyán azul, Jacarandá, Jacarandá azul, Palisandro; Akpehek, Jacaranda paulista, Ka’aro, Ka’i Jepopete: ‘aplauso de mono’ en guaraní (Paraguay), por los frutos; Kekeraundaboom (dialecto Menonita, Paraguay); Karoba / Carobá (tupi), Jacarandá, Jacarandá-mimoso (Brasil); Gualanday, Tarco (Bolivia); Arabisco (Ecuador); Palo de buba (Panamá); Abey, Abey extrajero, Abey flores moradas, Guarupa (Venezuela); Flamboyán azul (Puerto Rico, Cuba); Gigante (Guatemala); Gualanday, Qualanday (Colombia); Black poui, Blue brazilian, Blue jacaranda, Blue trumpet tree, Brazilian rose wood, Fern tree, Sharp leaf jacaranda (inglés); Albero glicine, Falso glicine, Falso palissandro, Jacaranda (italiano); Arbre à huîtres, Arbre de La Réunion, Flamboyant bleu, Jacaranda à feuilles de mimosa (francés); Xicranda (catalán); Flascher palisander, Mimosablattrige jacaranda,  Palisanderbaum, Palisanderholzbaum (alemán). Paliszanderfa, Mimózalevelű zsakaranda mag (húngaro). Jacaranda, Jakaranda, Mucakaranda (Kikuyu), Omosaria (Kisii), Fern tree (África). Jakarandat (finés). Jakaranda mimozolistna (polaco).
Está entre los pocos árboles cuyo nombre común "jacarandá" es el mismo en casi la mayor parte del mundo.     
Jacarandá en Barrio Santa Inés, Resistencia (Chaco, Argentina).

Es un árbol de follaje caduco o semi caduco, porte medio a grande (en sus zonas de origen puede alcanzar y/o superar los 20 metros de altura), copa semiesférica algo irregular, ancha y ramificada, vistosa floración.
Hojas opuestas, bipinnadas, folíolos pequeños de márgenes enteros, lanceolados, de ápice agudo, semejantes por su delicada apariencia a las hojas de los helechos, lo que le confiere a la copa un característico aspecto de ligereza y liviandad. Tiene abundante floración primaveral en forma de panículas axilares o terminales de flores tubulares de color azul violáceo que destacan por su gran belleza y duración.
Los frutos son cápsulas dehiscentes verdosas cuando jóvenes y castaño oscuro a la madurez, de bordes ondulados y forma que recuerda a las castañuelas de madera. Cuando se abren liberan gran cantidad de semillas aladas (ala membranácea transparente). Permanecen bastante tiempo en el árbol.
Es un árbol no demasiado exigente que se adapta a diferentes tipos de suelo aunque no tolera la salinidad. La floración es más abundante en exposición soleada aunque se desarrolla bien a semisombra. En ejemplares jóvenes las heladas son perjudiciales. Necesita humedad, la sequía limita su crecimiento.
Se multiplica por semillas.
Propiedades madereras, medicinales, ornamentales.  
Madera de buena calidad apreciada en la fabricación de muebles, revestimientos, carpintería, ebanistería, instrumentos musicales, etc. 
Muy utilizado en arbolado urbano por su sombra y la belleza de sus flores (callles, plazas, parques y  plantaciones de alineación donde luce en todo se esplendor).
Lillo registra dos especies: "Jacaranda acutifolia Humb. et Bonp. N. v.: Tarco; Jacarandá.
Hab.: Tucumán, Catamarca, Salta, Jujuy, San Juan. Especie ya bastante rara de hermoso árbol parecido á la Caroba de Misiones. Por ser considerada madera muy buena para muebles ha sido muy perseguido, pero se cultiva en casi toda la República como árbol de adorno. La madera es blanca y blanda; flor azul. 

"Jacaranda caroba. N.v. Caroba. Hab. :Misiones y Corrientes. Árbol alto, pero no muy grueso, bastante común, albura amarillenta, madera violácea; la corteza es considerada como remedio contra las enfermedades venéreas, incluso la sífilis. Es difícil de hallar cerca de los pueblos, de los caminos ó de los ríos alguna Caroba que no haya sido descascarada á golpes de machete. Los farmaceúticos de Misiones pagan $1,00 por el kilo de corteza seca." (Lillo, Miguel: Contribución al Conocimiento de los Árboles de la Argentina según colecciones y observaciones de Santiago Venturi, 1910 y 1924, Biblioteca Digital del "Real Jardín Botánico). 
A sus usos y propiedades se refiere Hierónymus (1846-1921): "Jacarandá chelonia N. v. tarco, talco, jacarandá. Árbol de 8 á 10 metros de altura y el tronco de 1/3 metro de diámetro. Presenta muy hermosa vista por sus racimos de grandes flores azules y es un lindísimo adorno de las selvas subtropicales del Norte de la R.A. (República Argentina).
Las hojas trituradas son astringentes y se usan para cataplasmas contra úlceras sifilíticas, las que se lavan también con el zumo de las hojas ó la infusión de ellas. Con la corteza áspera reducida a polvo se curan igualmente las enfermedades sifilíticas. La madera de excelente calidad para muebles y muchos otros trabajos de carpintería y al secarse no se raja."
(Hieronymus, J.: Plantae diaphoricae florae Argentinae, Buenos Aires, 1882).
 

El Centro Nacional de Investigaciones del Café - CENICAFE (Colombia)- refiere los siguientes nombres: Tarco; Gualanday; Akpehek; Ka'i jepopete; Jacaranda paulista; Jacaranda. 
Jacaranda micrantha Cham.: Caroba, Caarobá, Karova guasu, Karobá guasu, Carabao. 
Jacaranda cuspidifolia: Paraparaí, Parapaara-hí. 
Jacaranda mimosifolia D. Don: Jacarandá, Palisandro, Tarco.
Jacaranda puberula Cham.: Caroba.
Jacaranda ovalifolia R.Br

LA LEYENDA DEL JACARANDA (origen: Corrientes, Argentina)“Cuando los españoles comenzaron a poblar Corrientes, trayendo consigo a sus familias, vino a habitar este suelo un caballero que traía consigo a su hija. Una bella jovencita de escasos dieciséis años, de tez blanca, ojos azul oscuro y negra cabellera. Se instalaron en una zona no muy retirada de la ciudad de las Siete Corrientes, en una reducción donde los jesuitas cumplían su misión evangelizadora y civilizadora, enseñando no sólo el amor a Cristo sino también a cultivar la tierra a los guaraníes.Entre los jóvenes de esa reducción se distinguía Mbareté, un mocetón veinteañero alto y fornido, que trabajaba la tierra con tesón, como queriendo arrancar de sus entrañas toda su riqueza y sus secretos.Una tarde en que Pilar -la joven española- salió a caminar en compañía de una doncella que la servía, vio a Mbareté y fue verlo y prendarse de su apostura. El indio también la observó con disimulo al principio, con desenfado después, y admiró su blanca piel, su negro cabello y el color de sus ojos.El encuentro fue fugaz. Tan sólo intercambiaron una mirada. Pero Mbareté la siguió con la vista hasta que la joven desapareció entre unos arbustos. El indio buscó la forma de que el jesuita le asignara tareas cerca de las casas y, en silencio, hurgaba por cuanta abertura había, para poder ubicar a la joven.Pilar, entre tanto, no podía borrar de su retina la imagen del joven aborigen. No podía olvidar lo hermoso que le pareció con su torso desnudo, cubierto de gotas de sudor que le parecían chispas del sol que se le pegaban al cuerpo, al estar realizando su rudo trabajo.No pasó mucho tiempo y un día Pilar y Mbareté se encontraron. Esta vez las miradas fueron largas y profundas. Tan profundas que -sin palabras- se adentraron en el espíritu de ambos, mutuamente. Mbareté pidió al sacerdote que los instruía que le enseñara el castellano. Y aprendió rápido todas aquellas palabras que le sirvieran para expresarle a Pilar que la amaba desde el primer día en que se conocieron. Y buscó la forma de encontrarla a solas y poder hablarle. Y esa oportunidad la tuvo el día en que halló a la joven rodeada de indiecitos a quienes les enseñaba el catecismo. El joven se acercó al grupo y sin musitar palabra permaneció observándola hasta que los niños se fueron.Entonces, Mbareté caminó junto a ella y, ante su asombro, le habló en español -balbuceante, al principio- para confesarle su amor. Pilar se ruborizó, se sintió confundida, quiso ocultar sus sentimientos, pero sus hermosos ojos azules y su cálida sonrisa la traicionaron y el joven pudo comprobar que era correspondido.Los encuentros se repitieron. Mbareté le propuso huir juntos, lejos, donde su padre no pudiera encontrarlos. Le habló de construir una choza, junto al río, para ella y allí unir sus vidas. Pilar aceptó y, cuando la choza estuvo concluida, amparándose en las sombras de una noche en que Yasy les brindó su complicidad, escapó con su amado.A la mañana siguiente, el caballero español buscó infructuosamente a su hija, hizo averiguaciones y alguien de la reducción le comentó que la habían visto frecuentemente en compañía de Mbareté y que éste también había desaparecido.Furioso, el padre convenció a varios compañeros para que lo ayudaran a encontrar a la pareja y, fuertemente armados, comenzaron la búsqueda. Pasaron varios días hasta que descubrieron la choza junto al río. Sigilosamente, tomaron posiciones para observar a sus moradores. Así vieron llegar a Mbareté en su canoa, con el producto de su pesca, y vieron también salir a Pilar a recibirlo.El padre de la joven no resistió la visión de la tierna escena de los amantes abrazados y salió de su escondite gritando el nombre de su hija y apuntando con su arma al indio. La joven vio el fuego del odio en los ojos de su padre y comprendió lo que cruzaba por su mente. Trató de evitarlo; de explicarle su actitud, pero el español siguió avanzando con el dedo en el disparador. Pilar se interpuso entre los dos hombres en el preciso instante en que la carga fue lanzada y cayó con el pecho teñido de rojo, fulminada por su propio padre. Al ver esto, Mba-reté quedó atónito, tieso, sin atinar a defenderse. Fue entonces cuando otro disparo le dio en plena frente y el joven se desplomó sobre el cuerpo de su amada.El padre, dolorido e indignado, no se acercó siquiera a los cuerpos yacentes e instó a sus compañeros a volver a la reducción. Esa noche, la imagen de su hija no pudo apartarse de su mente, y con las primeras luces del alba, inició el camino hacia el lugar donde tan tristemente terminara ese amor tan grande que motivó que los jóvenes se olvidaran de sus diferencias de raza.Cuando llegó a la choza, el español no halló restos de la tragedia y en el lugar donde la tarde anterior yaciera la pareja -sin que existiera ningún rastro de la sangre allí derramada- se erigía un hermoso árbol de tronco fuerte, cubierto de flores azul oscuro que se mecían suavemente con la brisa.El hombre tardó en comprender que Dios había sentido misericordia de los enamorados y había convertido a Mbareté en ese árbol, y que los ojos de su hija lo miraban desde todas y cada una de las azules flores del jacarandá. (“Cuentos y leyendas de la Argentina”, José Olañeta Editor, Barcelona en Temakel. Por Esteban Ierardo).
Vínculos
Evocación azul - Flamboyant bleu, por Pedro Gómez Silgueira, artículo en ABC Color, Paraguay
Grandtner, M.M. y Chevrette, Julien: "Dictionary of Trees", Volume 2: South America: Nomenclature, Taxonomy and Ecology
Najma Dharani: "Field Guide to Common Trees  Shrubs of East Africa"

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