Eriobotrya, del griego erion (lana) y botrys (racimo): racimo lanoso, en referencia a sus frutos de piel afelpada; japónica, por el lugar desde el que tuvo difusión. El verdadero origen del níspero es el sudeste de China, donde se conoce desde hace 2000 años; de allí pasó a Japón, país en el que se cultiva desde el s. XII. En Europa, donde se introdujo como especie ornamental, se cultiva desde el s. XVIII.
Según refiere Víctor manuel Patiño "Níspero es el nombre impuesto por los españoles a esta especie, por recordarles el niéspero o níspero, "fruta salvaje conocida, que no madura en el árbol si no es conservada en paja. ..”(Covarrubias, 1943, 827, 829). Este níspero del Mediterráneo es la Rosácea (Mespilus germanica L.), cuyo fruto se llama Níspola. Parece que el nombre se aplica en España también a varios Crataegus...." ( Patiño, Víctor Manuel: "Plantas cultivadas y animales domésticos en América Equinoccial”, Tomo I. Frutales, Publicación digital en la página web de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia).
Familia: Rosáceas
Origen: Sudeste de China

Plaza 25 de Mayo, Resistencia, Chaco
De porte pequeño, copa redondeada, ramas gruesas y cortas, pubescentes las jóvenes; hojas grandes, coriáceas, simples, alternas, con dientes espaciados en sus márgenes, color verde lustroso en la cara superior, con nervaduras bien notorias, el envés más opaco y pubescente. Flores blanco amarillentas agrupadas en panículas. Frutos con la piel y la pulpa amarillo-anaranjado, comestibles, sabrosos, contienen de una a tres semillas brillantes color castaño dorado.
Propiedades: ornamental, medicinal, alimenticia. Además la madera de níspero es una de las usadas tradicionalmente por los artesanos vascos para las makilas (típicos bastones), principalmente en Iparralde.
Vínculos
"Cultivo del níspero del japón, Eriobotrya japónica, en España", por el Ing. Ángel Rodríguez Pérez (Revista Vía Rural), Dialnet: Servicio electrónico de la Universidad de La Rioja, España
Denominación de Origen, Níspero de Callosa d'En Sarrià, en Turismo Magazine




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